En Todas partes

Te busque desde que te fuiste. No te encontré en ningún lugar. Pensé escuchar tu voz en la puerta de mi habitación. Creí ver tu reflejo caminando en las mismas calles que yo. No eras tú. Estabas en todas partes, en la boca de los demás, en mi memoria, en el centro de mi corazón, en una lata de Coca Cola a medio terminar, en mis cigarros que buscaban llegar hacia ti. Estabas en mi mente, desde la mañana hasta el anochecer, te busque en el cuerpo de alguien más pero no te encontré, busque tus palabras, pero no te pude entender, no entraba en mi cabeza o mi corazón las razones por las cuales ya no estabas aquí.

Camine por malecones vacios, estabas en el mar, y no te podía encontrar, estabas en el viento de verano que jugaba con mi cabello, estabas en imágenes que me recordaban a lo que fue y nunca debió dejar de ser, estabas en el color purpura que tanto te gustaba, en el rojo de mi sangre que me movía, en el azul que me recordaba tus paredes, en el verde de tu bandera, en el blanco de una página en blanco, esperando un correo tuyo, en el negro de la ceniza en mis pies, en el naranja del peluche con el que dormías, estabas en todas partes, menos aquí, junto a mí.

Te quise encontrar en labios ajenos, pero el vacio seguía allí. Mi habitación aun tenía un espacio guardado solo para ti. Jugaba a las escondidas con mis sentimientos por ti, un día los aceptaba y buscaba con desesperación, al otro solo quería correr de ellos y ocultarme lejos. Me hundí entre mis inseguridades, miedos, desesperación y furia. Di vueltas buscando una línea, una señal en la que estuviera una parte de lo que tuvimos, de lo que tanto anhelaba.

En el momento en que mi cabeza y mi corazón se dieron por vencidos, entre el humo de los cigarros y el dolor de cabeza, pensé en guardar para siempre las esperanzas de volver a verte. La culpa y la tristeza serian las cadenas con las cual aseguraría dejar atrás todo lo que tenía que decir. Con la cabeza mirando al piso y los ojos cerrados creí que era un buen momento para prenderle fuego a todo.

Y cuando deje de buscarte te encontré. Estabas en todas partes y ahora estabas aquí, junto a mí, rompiendo las ventanas y recordándome que aun existía algo por hacer. Estas en todas partes y ahora estas aquí, para mí. Es mi turno de llegar a todas partes y lograr estar junto a ti, de reparar cada una de las cosas que se rompieron en el camino. Ya no importa nada mas. Te amo mas de lo que puedo describir, ahora sin cadenas y sin miedos te lo puedo decir, sigues en todas partes, y ya estas donde siempre debiste estar, a mi lado.

Volver

Cuando era niño, soñaba con volver a la época en la que mis padres no se peleaban todos los días, a los días en los que mi abuela aun no estaba enferma de un cáncer terminal que la arrancaría de mis manos antes de que fuera el momento indicado. Todo el mundo quiere volver a algún lugar, regresar a algún tiempo, a algún lugar, pero la verdad, es que nadie tiene a donde regresar.

Todo lugar precioso, todo recuerdo preciado no es más que eso, un recuerdo. Incluso volver a un lugar no es la misma experiencia, al volver a donde sea, las personas, el ambiente, el aire, los colores, todo es diferente. Volver a la habitación donde jure amor eterno y verla ahora, vacía, vieja, sucia, sola, es solo un reflejo de cómo cambian las cosas.

Claro, probablemente todas estas palabras no son más que el delirio de una persona que se ha aburrido de todo y se ha decepcionado de casi todo lo que le rodea. Soy una persona que eligió suicidarse de a poquitos, de cigarro en cigarro, en silencios prolongados donde demuestra su estupidez y su falta de temple, una réplica de la persona que juro jamás dejaría de ser, pero estúpido y todo, se dio cuenta que el tiempo es cruel, que cambia todo, a las personas, los lugares, los sentimientos, las caras, la vida.

Llevo mucho tiempo pensando en que me gustaría volver a donde estaba, con quien estaba, en ese momento en el que todo estaba bien, pero hace poco me pregunte ¿Qué me asegura que hay donde volver? ¿Quién me da la seguridad de que todo sería como antes? Nadie te da ninguna seguridad, pero así es todo en esta vida. Las promesas, los ideales, todo son un juego de azar.

Dije que no volvería a escribir, pero a veces uno no puede evitar volver ¿No? Algunas personas no pueden evitar lastimar a otras una y otra vez, volver a mentir, volver a hacer daño. Incluso entrar a mi habitación implica volver a algo que ya no es lo mismo, la cama teñida del aroma de alguien más, mi ventana llena de cenizas, mi espejo cada vez más gris, y mi reflejo cada vez menos parecido a mí.

Rompí mi palabra, quebré mis votos y destroce mis ideales. Esto es lo que hay ahora, un poco de todo lo que se quedo a medias y mucho de nada. Una historia inconclusa, un sentimiento que se desvanece, las cenizas de la esperanza de encontrar un “Te amo” escondido entre palabras sin sentido, el punzante dolor de la espera disolviéndose. Ahora estoy aquí, mirando a todas partes sin saber hacia donde caminar, no sé si es porque asimile que las cosas no volverán a ser lo que alguna vez fueron jamás, o si entendí que ya no hay donde volver.

Inalcanzable [Post Final]



So.this.is.how.it.ends.



Volvía a casa, y por esas cosas del destino, mientras miraba por la ventana alguien que se parecía mucho a ti se sentó a mi lado. Mi primera reacción fue “Estoy alucinando de nuevo”, pero no, era alguien tan parecido a ti, que no sabía si besarlo en ese instante o golpearlo. Debo habérmele quedado mirando mucho rato por que cuando volteo me miro algo asustado. Devolví mi mirada a la ventana y sonreí en silencio. Sonreí por que solo yo sabía que pasaba.



Cuando te conocí, éramos dos niños llenos de dudas y temores. Con el tiempo, o quizás con por cuestión de suerte, o más bien por la falta de ella, nuestras vidas se fueron complicando mas y mas. Podrías decir que éramos dos niños abandonados a su suerte, obligados a crecer y volverse gente medianamente adulta y responsable. Crecimos juntos. Transitamos por el mundo tomados de la mano, como amigos, como confidentes, como amantes, como soñadores. Nos caímos, juntos y separados. Afrontamos los problemas de toda clase, de la familia, de los amigos, de la gente que nos hizo daño, de los estudios, de dinero.

Con la edad, así como nuestros problemas, nuestros sueños fueron creciendo, sin darnos cuenta, esos sueños que al inicio eran individuales se fueron juntado, creando una enorme nube que volaba sobre nuestras cabezas. Sin embargo, esa nube termino volviéndose negra, y nos separamos por primera vez. Demás esta decir que hubieron lagrimas, gritos, enojos, discusiones y luego silencio. El tiempo paso, y nos equivocamos tanto tantas veces cada uno en su camino que, de una manera u otra, llegamos a la conclusión que el camino correcto era el que forjáramos juntos.

La vida siguió su camino rápidamente, el viento rozaba nuestras caras. El mundo parecía moverse mas y mas, un continuo terremoto tras otro. Pero jamás soltamos nuestras manos, sin importar la distancia, un pedazo de nuestras almas abrazaba a la otra, esperando, escuchando, soportando, deseando. Nos amamos tantos e hicimos tantos planes. Juntos día a día creamos un castillo de cartas tan efímero e incorpóreo como nuestro amor, pero no por eso menos fuerte, menos real, menos importante. Quizás fui demasiado rápido, o en realidad demasiado lento, y creí demasiado en mis capacidades, cometí el error principal de cualquier desastre, di las cosas por sentado. Conduje las cosas por una autopista demasiado rápido, no mire la carretera, mire mis ojos llenos de angustia y enojo y no vi lo más importante. No te vi a ti pidiéndome ayuda, no vi la nube negra al final de la autopista.

Forever love, forever dream
afureru omoi dake ga
hageshiku setsunaku jikan wo umetsukusu
oh! tell me why
all i see is blue in my heart
Will you stay with me

Me estrelle, caí rodando por el concreto, desgarre mi piel y volví a perder la visión. Por instinto aun sangrando y sin recuperar el sentido quise arrastrarme hacia ti. Pero era muy tarde, ya te habías ido, ya te habían rescatado del accidente. No fui a un hospital a que curaran mis heridas, solo me seque la sangre de los labios y me lance a llorar. Cuando te volví a ver estabas tan lejos y te veías tan bien, que solo me quedo fuerzas para darme media vuelta, y retroceder mis pasos.

Ya no eres un niño, y ese amor de cristal que teníamos no tiene lugar en tu corazón. Hace poco terminaste de estudiar, ya eres un adulto. Te esperan responsabilidades enormes, dedicarte al trabajo, luchar por tu felicidad, por tu independencia, un mundo completamente nuevo, del cual yo ya no puedo ser parte. Eres un adulto y yo aun sigo siendo un niño aferrándose a un recuerdo que ya no existe. Absorto en el dulce sabor del pasado.

Ahora eres todo un joven empresario. Pasaras navidad celebrando tus éxitos y tus nuevas oportunidades y yo no estaré allí. En año nuevo, pedirás por un año mejor y más exitoso, y yo tampoco estaré allí. Cumplirás 22 años, y seguramente logres un ascenso por lo capaz que eres, y tampoco estaré allí. Pasaran los años, y lograras vivir solo, como siempre deseaste, despertaras una mañana junto a la persona que amas, y yo, no estaré allí. Asimismo, cuando yo termine de estudiar, tampoco estarás allí, cuando cumpla 21 años tampoco estarás aquí. El día que mis ojos se cierren para siempre, no lo sabrás, porque me encargare que no lo sepas.


No tengo nada que echarte en cara, nada que disculparte, ningún motivo para odiarte, aun me sobran razones para quererte, cosas por las cual admirarte y motivos para amarte. Pero el cuento de hadas se acabo hace mucho. No puedo darte un regalo de navidad, ni mucho menos uno por haber logrado terminar tu carrera. Pero este es mi regalo para ti, ahora que eres un adulto y no hay espacio para esos juegos de niños. Es mi despedida. Es mi adiós. Es mi tonta manera de dejarte ir, de aceptar que eres Inalcanzable, de poner esas canciones que tu me diste y dejar que todo sea libre. Es mi manera de decirte “Lo siento, me equivoque en grande”, de decir “Gracias por todo lo que me enseñaste” de balbucear unas últimas palabras de afecto y de decirte adiós, porque no tengo el coraje para hacerlo cara a cara.

Hasta siempre.

Inexplicable

there.is.to.much.to.say



No me termina de agradar el mundo en el que estoy ahora, no me terminan de gustar las motivaciones por las cuales me guio. No termino de convencerme de la sonrisa que tengo en la cara. Y no puedo decir porque, pero tampoco termino de agradarme yo mismo

Sin darme cuenta han pasado más cosas de las que podría haber controlado este año. Nunca hubiera imaginado, y mucho menos querido, que las cosas llegaran al punto en el que están, pero es el resultado de una gran cantidad de decisiones y desaciertos. Sin embargo, desde que empecé a arrastrarme fuera de mi prematura tumba hasta donde estoy, el camino ha sido largo y frustrante, las cosas han cambiado y no sabría decir si es que el cambio al final ha sido positivo o si he terminado de aprender las lecciones que todo esto suponía enseñarme.


Hoy el sol esta brillando en mi ventana, ver el cielo tan claro como no lo había visto desde hace meses, me hace sentir como si aun fuera el niño que corría en su bicicleta cuesta arriba tarareando canciones y sonriendo de oreja a oreja por que iba hacia un nuevo destino. Creo que lo que me ha cansado tanto ha sido eso, correr de un lugar a otro, escapar, nunca tener un destino fijo, o concentrarme tanto en todos los lugares a los que podría ir o todas las opciones que podría tomar que olvide por completo el camino que quería seguir.Este año me ha tocado perder, me ha tocado caerme, equivocarme, llorar y maldecir mil nombres uno tras otro, este año me correspondía aprender las lecciones a la difícil, a sangrar y llorar por cada uno de esos errores egoístas y mezquinos.

It's time to try
Defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
Kiss me goodbye
I am defying gravity

A pesar de todo, me han quedado cosas, pequeñas cosas que disfruto y me permiten mantenerme en pie. Pequeñas piedras que me alejan de caer de nuevo. Me quedan cosas que me gustan y me mantienen en movimiento. Me gusta este sol brillando en el cielo, me gusta sentir un abrazo por la tarde, me gusta el aroma del perfume de Alex impregnado en mis sabanas, me gusta la sonrisa de mi madre cuando duerme y no hace comentarios fuera de lugar, me gustar pensar que todo esto, toda esta situación no es más que un mal momento y una dura lección, me gusta recordar el pasado por que en cierta forma soy masoquista, me gusta recordar lo feliz que fui por que en el fondo me hace creer que podre volver a serlo, me gusta escuchar esas canciones que me ponen triste y me quiebran el corazón porque fuera de todo, siguen identificándome, siguen cantando una parte de mi historia, me gusta creer que en el peor de los casos voy a superar todo esto y tendré el valor de enterrar todo sin enterrarme a mí mismo, me encanta cuando Isabel viaja desde tan lejos y me la puedo robar de a pocos, me encanta viajar en un automóvil privado porque de esa manera pongo en privado mis pensamientos e ideas, me gusta conversar con Johan de todas esas cosas que no tienen sentido, me gusta que Odette deje de ser tan ninfomanada por un momento y me dedique un poco de su tiempo, me fascina reírme en silencio de toda la mierda que dicen de mí, pero sobre todo me gusta escribir, encontrarme conmigo mismo, sentirme especial, con talento, sentir que a pesar de todas mis atrocidades contra mi vida y mi entorno aun puedo quererme.


No finjo que estoy bien ni hablo de cosas lindas e inspiradoras, porque no es lo que me pasa, y si hay algo que no me gusta hacer es mentir. Cuando alguien me pregunto “¿Por qué no escribes cosas felices?” Le respondí “Por qué no me pasan cosas felices”. Mentiría si jurara que estaré bien, porque no lo sé, y aunque me gustaría está en una pieza y completo es un juego indescifrable e incomprensible en el cual no puedo hacer trampa, del cual no tengo guía y mucho menos códigos. No está en mis manos esperar que un hombre destruya la cadena que yo mismo me puse a este enorme ataúd de fantasmas que cargo en la espalda, tampoco es mi decisión si es que la persona que tiene la llave vuelve sobre sus pasos y escucha mi cada vez más distante voz.

Too long I've been afraid of
Losing love I guess I've lost
Well, if that's love
It comes at much too high a cost!

Quizás si sigo sin esperar nada, sin explicar nada de lo que tengo dentro del cerebro y el corazón, si solo actuó y dejo que sea la historia quien borre esas cicatrices enormes en todo mi cuerpo. No puedo explicar que es lo que siento, puedo explicar que es lo que quiero y como lo quiero, pero no puedo explicar coherentemente porque creo que lo merezco, tampoco puedo terminar de explicar todo lo que siento sin que suena a un drama barato o una exageración sin fundamento, así que supongo, más bien intento creer, que algunas cosas, valen más y son más puras, cuando se quedan inexplicables.

Incontrolable

don't.make.any.noise



Hasta hace media hora había olvidado por completo mis cigarros tirados en el cajón de madera de mi escritorio. Hasta hace dos horas tenía ganas de ir a perderme en una discoteca y despertar tirado en la sala de alguien o en mi propia casa seis horas después. Hasta hace seis meses, estaba tan confiando de la perfección de las cosas que creía que pasara lo que apsara y fuera a donde fuera todo saldría bien.
Hasta hace dos días estaba sumido en la depresión. Hasta hace poco más de un año, podría haber recorrido el mundo sin problemas si hubiera mantenido mi cabeza fría y mis manos en mis bolsillos.

Una parte de mi cabeza me dice “Escribir sobre ti es una de las cosas más estúpidas que podrías hacer, considerando que eres un saco de contradicciones e intransigencias” y la otra, más razonable y maternal me susurra al oído “Sigue escribiendo hasta que entre líneas drenes toda esa frustración y tristeza que ronda en tu alma”. Por mi parte yo, tan inconsistente como siempre, no termino de hacerle caso ni a un lado ni al otro. Escribo sí, pero escribo solo cuando el cerebro no soporta más el peso de mis ideas.


Come up to meet you, tell you I'm sorry
You don't know how lovely you are

I had to find you
Tell you I need you
Tell you I've set you apart

Si la dignidad fuera dinero, probablemente podría comprarme una gaseosa, pero si el auto respeto lo fuera, quizás no me alcanzaría ni para un chicle. Entiendo que estoy sumamente equivocado y mal de la cabeza, a la vez, entiendo también que quizás, y aunque me duela admitirlo, toda la gente que conocí durante mi vida y me miro con un aire de desprecio por mantener un romance a distancia, tenía razón y al final, uno se enamora de algo que no existe, que quizás como el resto de gente que un día se despierta y empieza a creer que no hay vuelta atrás, me toca cerrar los ojos y caminar por el lado opuesto del que vine, tomar un poco de ese engaño constante que la gente llama “realidad”.


Mi introspección sobre estas conclusiones inconclusas, sosas, grises e inertes me hace analizar mis cigarrillos con detenimiento ¿Qué carajos le ponen a estas cosas? Pareciera que con cada uno de ellos mi cabeza empezara a trabajar contra el tiempo, como si el humo fuera una amenaza total hacia todo lo que queda en pie. Es gracioso, la gente perdona los errores de un drogadicto, de un alcohólico, de alguien enfermo con esquizofrenia, pero la sociedad la gente, el mundo la misma vida, para no perdonar los errores de alguien que no puede controlar lo que siente, no puede dominar lo que quiere, no puede callar su corazón, no puede evitar querer escapar del mundo y aislarse a hacerse esas innecesarias preguntas, la ira alcohólica o el movimiento autodestructivo, e incluso los terroristas rehabilitados tienen más espacio en la compasión de un grupo de viejas tomando el café de la tarde. Quizás el mundo sería más sencillo si hubiera algo así como Depresivos Anónimos.

Pero así son las cosas, así fluye la vida, este es solo el otoño. Otro otoño de vida que me toca vivir, quizás lo adecuado sería decir que soy la representación del otoño, luchas tanto por mantener todas esas cosas que a lo largo del año o la vida has tenido sobre ti para en un instante ver todas volar como hojas secas en el aire, solo con la esperanza de que todo eso caiga a tus pies de nuevo, y lentamente regrese a donde estaba. Así es para todos, el otoño les llega luego de una larga primavera, o corta, dependiendo de la suerte. Enfermo de amor, o subversivamente melancólico.



Nobody said it was easy
Oh, it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard

I’m going back to the start

Creo que, la principal razón para la que escriba tantas cosas que desembocan en tanto cuento gris o triste es que ya no escribo para nadie. Ya no hay musa, si hay motivos, no hay interés, no hay búsqueda, escribo para mi, para decirme esas cosas que no le digo a nadie, para comentar conmigo esas ideas repulsivas que guardo en una pequeña cajita a obscuras por la noche. Escribo para decirme “Lamento no poder hacer nada por solucionar tus problemas”. Escribo con la esperanza de que entre tanto texto encuentre la consistencia para salir adelante, para enamorarme, para olvidar, para vivir, para creer en mí mismo, para triunfar. Para dejar de ser esta réplica de lo que alguna vez fui.

Lo que me quitaste.




Me quitaste la sonrisa.
Me arrancaste la piel
Con tus tiernas manos, desgarraste mi corazón, como un felino salvaje desgarra una cortina.
Destrozaste mi mente
Quemaste mi habitación
Me quitaste el sueño
Enterraste mi esperanza
Te comiste mis sentidos
Anulaste la cuenta de crédito para mis sueños
Quitaste el cuadro de la pared
Y seguro, lanzaste por la ventana el peluche que me compraste.

Alguna vez dijiste "Tengo miedo" pero el terror lo plantaste tú, en mi corazón. Alguna vez escuche tu voz haciendo promesas de amor eterno. Ahora escucho el silencio, esperándote con anhelo. Alguien te ha vuelto nombrar, incluso cuando está prohibido hacerlo, alguien cometió un grave error, y me recordó que te tengo clavado en el lado oscuro de mi corazón. Alguien removió con una espada los sentimientos que guardaba por ti.

Revisando cosas, que ya casi tienen un año de antiguedad, te encontre a ti, por que siempre, siempre estuviste alli. Y no se si es que pesan mas mis errores, o tus palabras incumplidas, si pesa el tiempo imaginrio que pediste, o arde la impotencia en mis manos.

[...]Es normal amor .A mí me da miedo que creas que dejare de amarte

Pues a mí me da miedo creerlo, Tu sabes.
Ya no noto el mismo interés de antes
Me asusto y me pongo paranoico ,se que estas cansado y fastidiado

Pero amor, es normal, nosotros terminamos y si terminamos fue porque tú lo decidiste

Me refiero a cuando volvimos

Pero por eso, hemos vuelto pero no es igual por que terminamos

Pero igual ,siento las cosas mas frías ahora

Por que antes yo era diferente

Pareciera que tienes cosas más importantes que hacer

Es porque me paso toda la vida trabajando
Háblame, dime todo lo que te molesta

Pues no me molesta nada, solo tengo miedo
Eres todo en mi vida ,no quiero perderte por nada del mundo

Dime ¿Por qué tendría que dejar de quererte?

No sé. Las cosas pasan

No voy a dejar de amarte de un día para otro, tampoco voy a andar saliendo con otro chico mientras estoy en la calle.

Lo se

Daniel, te amo muchísimo...no tengas miedo, no dejare de hacerlo nunca

Y Aun lo sigo haciendo, esperando que una mañana, me devuelvas todo lo que me quitaste, me entregues ese peluche que me compraste, y yo te de esos besos que jamas pude darte. Una mañana cualquiera, espero una carta en mi puerta, un correo en mi bandeja, una sonrisa en mi cara, y tu voz perdiendose en mis orejas. Espero esa promesa incompleta, ese abrazo que nos debemos, el calor que nunca nos dimos, las conversaciones que nos hacen falta. Tu regreso. Mi regreso.

Will you hold me now? My frozen heart?

Insoportable




El taxi
atraviesa la neblina como una bala atraviesa el pulmón de una inocente víctima. Me doy cuenta de que se me ha hecho costumbre atravesar la ciudad durante la madrugada, envuelto en una densa neblina, tan densa como los millones de cosas que tengo en mi cabeza. Andrea, en un acto de caridad, decidió sacarme a rastras de mi casa tras el catastrófico declive que tuve durante este fin de semana. Entre sushi y pizza a logrado despertarme de ese letargo en el que entro cuando vuelvo a saborear el fracaso en mi boca, aun así, siento que desde que me escape del hospital una nube negra se ha vuelto a poner sobre mi cabeza.


Tengo 20 años y ya pase por 4 trabajos, cada uno de una manera más curiosa que la otra, con el pasar de los años, mi vida se estrello contra mil paredes, y aunque ya debería haber aprendido a ponerme la camiseta de la frustración, no termino de lograr asimilar esa faceta de perdedor que tan bien me caracteriza.

En mi curriculum de fracasos, se han acumulado ya demasiados, he fracasado como estudiante universitario, fracase como hijo en su momento, quizás el fracaso más doloroso fue el fracasar como novio dos veces, fracasar como amante, como confidente, como futuro esposo y padre de familia. Recientemente fracase como periodista, pero debo admitir, que estaba predestinado a perder esa batalla desde el momento en que empezó, mi alma es de escritor, relajado, pausado, disperso, no de periodista audaz y suspicaz.


Sigue estando tan nublado como todas las noches de sábado para domingo, me encantaría bajarme y caminar, pero ya pague el taxi y bajarme seria una ridiculez de mi parte, sobre todo ahora que no tengo empleo y aun debo pagar medicinas, pasajes, impresiones, trabajos y sobre todo los cigarros. No le digo nada al taxista que parece manejar rápidamente, yo quiero disfrutar más este momento en el aire, en la calle.

Andrea me conoce desde hace años, y me ha visto caer, levantarme, arrastrarme, equivocarme, e incluso morirme en más de una ocasión, y ahora que todo parece caer en un vórtice de caos, está allí, lanzándome una cuerda que no se si quiero tomar esta vez. Pero así es ella, desde que la conozco a tratado de sacarme a rastras de mi cama, más de una vez.Al fin estoy caminando hacia mi habitación, las escaleras completamente oscurecidas por la noche, el silencio, y el vacio al llegar a mi habitación. Recuerdo que, alguna vez dije que cuando llovía, era porque él o yo, nos recordábamos pero hace mucho que dejo de llover en mi ventana. Esta noche, con el corazón en la mano, el sabor a decepción en mis labios, mis bolsillos vacios de dinero, mi cabeza llena de ideas retorcidas y mi corazón tan congelado como el día en el que me marche, me siento a mirar la ventana, el cielo, en silencio.

Y empieza a llover, llueve sin detenerse, sin parar, sin complicaciones. Y yo empiezo a llorar en silencio, porque no solo estoy lleno de decepciones y deudas, estoy lleno de pérdidas, perdí lo que era más importante para mí, lo perdí a él, en su momento perdí a mis mejores amigos, alguna vez perdí a Thomas, con el pasar de los meses terminaría perdiendo a Renzo también, perdí mi dinero, mi salud, mi esperanza, el cariño de mi madre, el respeto de las personas, cuatro empleos y por lo menos tres tarjetas de debito, y ahora siento que pierdo la cabeza, y la vida.

Entre lagrimas enciendo un cigarrillo para que mi humo sea parte de la neblina y la lluvia que cae por mi ventana sobre mi pequeñas macetas, creo que me gusta tanto fumar, porque es mi manera de suicidarme lentamente, de adormecer mi cabeza y mis pulmones con un humo cancerígeno, porque es mi manera de lastimarme y flagelarme por todas las cosas que hice, en silencio, en lo oscuro, en penitencia. Llorando, o lloviendo, fumando o recordando, que las cosas son así, que él se fue, que hay un vacío en mis noches desde hace ya varios meses. Que no puedo leer Gotham City Sirens, a pesar de que los descargo, en espera de un cambio súbito, que no puedo jugar World Of Warcraft sin pensar en recolectar cosas para dos. Que esta es la realidad, que el sueño se quedo a medias de nuevo y que nuevamente, no hay donde volver.

Mis cigarros no se acaban aun, y la lluvia tampoco. Esta noche, tampoco podre dormir.

Estrago y Decadencia

[Post previo al dia que pase en el hospital]



Estoy en una posición extremadamente incomoda, no siento mi espalda, siento el calor recorriendo mi cara y el sudor recorriendo mis mejillas. Me hace falta el aire por tanto esfuerzo y concentración, creo que mi corazón se está deteniendo en cada esfuerzo y creo también que acabo de reconocer parte de la ensalada que comí en la tarde. Acabo de descubrir, por la fuerza, que el sabor de la nicotina mezclado con el del vomito es una de las cosas más desagradables que puede existir.

Me siento terriblemente mareado, siento que el baño me está dando vueltas y que mi cerebro anda en coma. El espejo me devuelve una mirada decadente y angustiada, no tengo a quien pedirle ayuda, aunque pensándolo bien ¿Qué ayuda podrían darme? ¿A dónde podría irme de todos modos? No es que ninguna de las personas que conozco podría hacer que las arcadas se detengan. Claro que no, en este instante estoy pagando el precio de no cuidar mi salud, de no dormir, de cargarme de trabajo y sobre todo, de no pensar en mí, pero si pensar en la tragedia.

Siento que el mundo me cae encima, no dormí bien toda la noche pensando en mil cosas que ya he pensando otras mil veces, no comí por correr de mi casa hacia el instituto para no llegar tarde a una de esas clases en las cuales ando volando en faltas, faltas que acumule mientras lloraba tirado en mi cama recordando un pasado y una promesa que al parecer son mas efímeras que nunca. No puedo llamar a Alex, pues para empezar, no tiene un celular en el cual encontrarlo. Tampoco puedo contactarme con mi madre, pues debe estar durmiendo.


Es un viernes por la noche, y la mitad de mis amigos se encuentra o en discotecas o trabajando. Y ¿Yo? Yo estoy vomitando en el baño, gracias por preguntar. Quizás es porque no me quiero, o quizás es porque en verdad se me olvida, pero hace varios días que no voy al médico, al menos no desde que recibí los resultados del análisis de sangre. Si, ese análisis de sangre que no solo no parece ser terriblemente inadecuado, sino también terriblemente predecible.

Sumerjo mi cara en agua fría y aun con el agror en la boca, intento comer un paquete de galletas saladas. No sé si por efectos del vomito o por alguna otra místicas y esotérica razón, pero ahora recuerdo que hay muchos cabos sueltos en toda la situación actual. Hay cosas inconclusas y hay palabras que aun están flotando en mi cabeza, no sé si soy un cobarde o lo hago por respetar mi salud mental, pero entiendo que escape de muchas situaciones dolorosas. Escape de la depresión, escape de la frustración, corrí por los callejones interminables de la vida buscando atrapar el equilibrio con mis manos, arrancándole la tranquilidad al infinito con toda la demencia de mi alma.

Masticando la galleta y divagando como si estuviera inhalando Opio, continuo pensando en todo lo que hay por hacer. Seco un vaso de helada gaseosa y empiezo a respirar fuertemente. Sigilosamente me miro al espejo y me repito
“Respira…Respira…Respira…”


No importa que tan mala sea la situación, no parezco tocar fondo nunca, al parece, tras tanta frustración, es inevitable que mi cuerpo reaccione mal, contra mi voluntad. Quizás mi salud es cada vez más relativa a mi estado emocional. Quizás estoy viejo, o quizás solo quiero morir de una vez. No sé cuál es la razón verdadera. Solo cierro mis ojos y me meto de nuevo bajo la regadera


“Respira….Respira….Respira….”


No puedo desmayarme ni darme por vencido, hay tanto que aun tengo que hacer, hay tanto que aun debo decir, no puedo detenerme aquí. Me preguntaron ¿Qué quería escuchar? Lo que quiero escuchar es que todo va a estar bien, que los sueños se cumplen, que cada una de las palabras que aparecen a escondidas entre mis textos sean verdaderas, sinceras, quiero escuchar con sinceridad, que el martirio se acabo, que no va a seguir adelante todo este sufrimiento incensario. Que se caerán las cadenas que me han tenido retenido durante tanto tiempo. Quiero escuchar en sencilla un “Te Amo”.



Pero no lo voy a escuchar ¿verdad? No voy a escuchar ni siquiera un “Todo estará bien” Así que me toca dejarme de estupideces. Tomando una toalla cercana me miro en el espejo una vez más, sacando aire desde los confines de mis pulmones, me ordeno a mi mismo.

“Límpiate el vomito de la boca, estas hecho un desastre, arréglate un poco y vámonos a la calle, que se nos acabo la Coca y los Cigarros”

Como un corderito que hace caso a un pastor, mi cuerpo responde al llamado de mi cerebro. No me puedo detener ahora, tengo que concentrarme en continuar, en triunfar, en no detenerme. En demostrarle al mundo y a mi mismo que puedo arrancarle al destino las coas que el me arranco. Mi salud puede esperar un poco mas, aun puedo darme el lujo de una Coca Cola y unos cigarrillos. Ademas, si me voy a morir, que sea con estilo.

Nadie sabe nada



Son las seis de la mañana y en estoy dando vueltas en la calle. Como todo domingo, los únicos a esta hora son los ebrios rezagados de las fiestas sabatinas, la gente trabajadora y decidida, los conductores de transporte público y bueno, yo. Obviamente, nadie sabe que estoy en la calle a esta hora, incluso cuando el Karaoke termino hace treinta minutos, yo sigo cantando entre la densa neblina. Me doy cuenta de que a esta hora pienso el triple de lo normal, envuelto entre el frió matutino y el calor de mi cigarrillo, llego a la conclusión de que nadie sabe nada.


Mis amigos, quienes acabo de dejar hace menos de media hora, no saben que tengo el corazón palpitándome a velocidades insospechadas tras el tercer Red bull de la noche. Tampoco les confesé que llevaba seis cigarrillos fumados hasta que salimos, y con este, ya son ocho, olvide confesarles también que tanto cigarrillo a empezado a molestarme la garganta con una desagradable garraspera. Dándole golpecitos a mi cigarrillo mientras camino, recapitulo a toda la gente que no sabe nada.


Mi vieja amiga, desconoce completamente que, ese dinero del que ya nunca hablamos se me hace necesario para comprar esas medicinas que ella no sabe que necesito. También ignora, y esto no sé si es porque lo quiere hacer, o porque simplemente no se da cuenta, que si no le hablo no es porque no exista más cariño, es por que valgan verdades, es quien dirigió lo que sería el montaje más caótico de mi existencia, y esto inevitable, alberga un cierto nivel de resentimiento, no por su felicidad, sino por el precio de su estabilidad. Tomando el tema de montajes, Fernando no tiene la más mínima idea, que pese a todo lo que paso, el cariño que siento por él no ha muerto, solo está guardado en una cajita. Tampoco sabe, y esto es por delicadeza, de que besa terriblemente mal.

Mi madre a la cual probablemente no vea hasta la próxima semana, no sabe que, desde hace unos días, cuando me abandona por temporadas largas, un chico viene y se queda en mi cama. Tampoco tiene idea, gracias al cielo, de que este chico tiene cuatro años menos que yo, y mucho menos se imagina que de un tiempo a esta parte mi vida sexual pasó de nula a activa. Alex, el chico con el que me veo, no sabe que aunque no lo parezca, le empecé a tomar un cariño especial. Sabe que lo extraño cuando no lo veo por mucho tiempo, pero probablemente cree que es todo una cuestión sexual, así que en teoría, no sabe que me gusta su compañía. Eso sí, no sabe lo mucho que me incomoda cuando me pide que le muerda el labio mientras nos besamos.

La mitad de mi círculo social, no sabe que sigo viéndome con este chico extremadamente joven después de sus clases y de mi trabajo. Francisco no sabe que, pese a todo lo que puede pensar y la distancia innegable, es un chico que absolutamente me cautiva por su forma de ser y de actuar. No sabe tampoco que hay palabras atoradas en mi garganta, que dejo de decir por decoro y respeto. Y siendo sinceros, yo no sé porque no le digo nada. Nim no sabe, o bueno, quizás si, como es algo denso uno nunca sabe, que lo quiero como si fuera mi hermanito menor de toda la vida, supongo que de vez en cuando, el instinto paternal le gana al instinto pederasta, sobre cuando en cierta forma, el reflejo de un pasado incierto te da en la cara.




El par de Argentinos al que consulto con regularidad, no sabe que mi cariño por ellos es desproporcional a la cantidad de errores que cometo. No sabe, o bueno, quizás si saben y no les importa mucho, que hablar de más es mi talento nato, pero querer a la gente que significa mucho para mí es aun mas natural en mi.No tengo mis dudas si es que saben lo hábil que soy para equivocarme, pues lo han visto más de una vez, pero no siempre han visto mi capacidad de salir adelante. Take, no sabe para nada, que aun planeo cumplir mi promesa. No sé si sabe, probablemente lo desconoce, que hay sinceridad en todas y cada una de las palabras que le dije aquella fatídica noche. No sé si lo recuerde, pero cuando digo “Te quiero” es con el alma en la mano.

Mis amigos no saben, que a pesar de que ya no estoy deprimido, muchas veces tengo recuerdos enredosos dando vueltas en mi cabeza, con respecto a temas que se han vuelto tabú en mi círculo de amigos. No saben, que por las noches, cuando me ataca la nostaliga, pongo una o dos canciones tristes y doy vueltas por la cama, preguntándome que fue de él. Por otra parte, yo no sé, que va a pasar mañana. No sé si es que realmente deba creer en las palabras de alguien que me ha terminado dando la espalda, y que solo se manifiesta anónimamente. Tampoco se, si sea correcto mantener una esperanza de algo en decadencia. Mucho menos entiendo, como espera que seamos amigos, cuando simplemente, los sentimientos no caben en un espacio tan pequeño. Y no sé, si es que las cosas se mantengan en el orden que esta, ni si la felicidad toque mi puerta o la de que me rodean, si mi lista de enfermedades serán curadas con el paso de los días o en una especie de milagro navideño. Solo sé que ni yo, ni el grupo de gente con la que ando sabe absolutamente nada.

Momento feliz



[Esto era una tarea para el instituto]

No recuerdo exactamente que situaciones o eventos me llevaron hasta donde estaba, y realmente no creo que importe mucho, pero allí estaba yo, de 18 años, desnudo y saliendo apresuradamente de la ducha, en teoría, este día debería ser especial, como todos los 17 de febrero, debería estar celebrando junto a él en su cumpleaños, pero no tengo tiempo para pensar en eso, porque estoy exiliado, y por que ya es tarde para ir a trabajar. Así que ataco brutalmente a mi armario para sacar mi uniforme de trabajo y me lo pongo apresuradamente. Febrero es un mes extremadamente caluroso y me obliga a tomar repetidas duchas para no perder la paciencia entre el incesante calor de la tienda y el de la calle.

En mi loca carrera hacia el trabajo, no me doy cuenta de que se tengo un correo nuevo en mi bandeja de entrada y de que hay una ventana brillando en mi Messenger, no tengo la más mínima idea acerca de todos los cambios que van a ocasionarse. Bajo las escaleras de mi departamento a toda prisa, cuento los minutos que tengo para llegar a trabajar, mastico la manzana a miedo comer que llevo en la boca y por un segundo me detengo a pensar en que estará haciendo el.

Llegue con la mayor celeridad posible, estoy pensando seriamente en salir rápido hoy, pero veo tanto trabajo que hacer y tantas cosas que limpiar, que lo veo cada vez menos probable, así que empiezo. Amaba mi trabajo, claro que si, probablemente no ame tanto a mi grupo de trabajo, pero la pase bien. Las horas siguieron su curso mientras yo sumergido entre los aromas del café, la leche y el chocolate parecía olvidar por completo la realidad. Pasarían 8 horas desde el instante en el que llegue a la tienda hasta el momento en el que volvería a casa, casi al amanecer, para darme cuenta de que algo que no esperaba había pasado.

Cansado, molido y con café hasta en la camiseta, llegue a mi habitación, tan vacía como siempre, mi madre seguía internada en el hospital, mi amante de turno estaba ocupado con su familia. Debería como cualquier persona normal, llegar a mi cama y lanzarme a dormir, pero algo me impulsa a ir hacia el ordenador, una fuerza inentendible me lleva a revisar mis cosas antes de dormir, y como si fuera un magnetismo karmico.

Pero allí estaba, un pequeño correo, menos de dos líneas, una súplica de perdón, una llamada de auxilio, un te extraño envuelto en nostalgia. Como si el universo me recargara por completo, como si toda la energía del universo se descargara en mi alma, una satisfacción incontenible me lleno. Un segundo de felicidad que con el tiempo se extendería más de lo pensado.

En dos meses más, el romance que había sido congelado como si fuera una cena a medio comer fue recalentando. Los Te amo, volverían a plagar mi boca y mi corazón, sus sonrisas y la correspondencia de nuestro amor permitiría que en ocho meses más, se nos desbordara la felicidad, la pasión, el sentimiento de complementación y sobre todo la felicidad. Los momentos más felices de mi vida entraron en conjunción uno tras otro, segundo tras segundo en el cual cada una de las cosas que deseaba se llevaría a cabo, sueño tras sueño, idea tras idea, objetivo tras objetivo. Pero luego, diez meses después el declive empezaría, el silencio se prolongaría, la frustración terminaría tomando posesión de mi cerebro y mi corazón, el desgano podría más que el romanticismo y la frustración envenenaría cada una de mis palabras. Un año y medio después el ya no estaría, el se habría marchado por motivos comprensibles pero en maneras detestables, el estaría alejado y sumergido en un universo ajeno a mi, y por ende, esa época se volvería un recuerdo, un momento feliz extinguido. Un año y ocho meses después, tendría un tema adecuado, para hablar del momento más feliz de mi vida.

Pensamiento Estupido



Veo una lata de Coca Cola, y pienso en ti. Escucho la palabra “México” y me acuerdo de ti, de tu familia, y de nuestros amigos. Cuando, por alguna desgraciada razón, escucho a Café Tacvba en la radio o en el Mall, recuerdo con dolores casi menstruales, las promesas que dejamos a medias. Cuando se me antoja jugar WOW, recuerdo las charlas hasta la madrugada, las raids y las risas en nuestro tiempo libre. Y Créeme, que no quieres saber todo lo que recuerdo cuando abro Skype o cuando veo la Webcam

Es una manera estupida de pensar, a la cual, afectuosamente llamare P.E. o pensamiento estupido, llamado asi, por que es estupido, a niveles insospechadamente normales, asociar cosas, imágenes, palabras o ropa a una persona. Por que claro, ¿Que culpa tiene la pobre lata de gaseosa de que al final termináramos quitándonos el habla el uno con el otro? También esta exenta de culpa la canción de los sexualmente ambiguos cantantes de Café Tacvba “El Baile y Salón” de que al final, en lugar de bailar juntos, tu terminaras bailando en la cama de alguien mas.

Es parte del P.E. mantener un cierto nivel de esperanza oculto entre los mares de estupidez que te llevan a ponerte en posición fetal cada que recuerdas el por que las cosas ya no son como antes. Y es que todos tenemos un momento de P.E., cuando nos acordamos de que hace años no hacemos algo que nos gusta, cuando recordamos que el infortunio, o mas bien la vida nos arranco de las manos la felicidad, como una gorda que le arranca un jamón de las manos a un mesero, o cuando simplemente pensamos en lo desafortunados que somos cuando no podemos tener lo que queremos.




Lastimosamente, énfasis en lastima, a todos los que nos golpea el P.E. nos termina quedando un sabor a melancolía en la boca. Aun quedan esas ansias de tener algo que no es necesario, de volver a tierras perdidas, de retomar cosas inretomables. Como prescripción, lo mejor para dejar el P.E. atrás, es dejar de excavar en las memorias, como quien busca oro en una montaña abandonada, y ver hacia delante, hacia el futuro a medias que puede o no puede ser terminado, por que a veces, y solo a veces, este estupido pensamiento puede ser la premonición de un resultado favorable.

Tal vez no hoy, tal vez no mañana, y probablemente nunca terminaremos retomando las cosas que perdimos, pero hay dos cosas que terminan pasando de todas maneras. La primera, o el pensamiento estupido nos agarra a patadas hasta dejarnos en coma, tras lo cual o lo superamos o repetimos el proceso de maltrato hasta que lo superemos. Y la segunda es que, aunque no lo queramos, toda esta estupidez enseña, enseña a sobrevivir, enseña a continuar luchando contra la marea, enseña a caerse y levantarse, a seguir con la cabeza en alto y a esperar que un día, todo salga absolutamente bien. ¡Que alguien me traiga un café, que ya me puse denso!

Cadenza


Mirando la ventana en silencio me pregunto cuánto tiempo paso desde que el castillo de cartas en el que dormía se desmorono.

Ahora en este punto de mi vida, en el cual tengo las manos vacías, pero el corazón lleno de esperanza, me pregunto qué hay detrás de esa densa neblina que me cubre los ojos. Desde que el viento se llevo mis cosas por la ventana, fumo y escribo más y mejor –en ambos casos- de lo que solía hacerlo. Desde el día en el que el paraíso se cayó por la ventana y se destruyo en mil pedazos, me di cuenta que tengo tantas cosas buenas como malas en mi interior, que tengo piezas que no funcionan correctamente en el mecanismo de mi vida, y que tenía la dirección mal puesta.

Sentado escribiendo, con la música inundando la habitación, me doy cuenta que ya nada es como antes. Yo no estoy esperando a un tren que nunca va a llegar, ya no estoy pendiente de mi correo, a ver si algún día todo se detiene y recibo ese esperado correo. Ya no hago viajes hacia Miraflores a encontrarme con mi antidepresivo, y tampoco paso los fines de semana pensando en que mientras yo haga lo que haga, aquel chico que se llevo mi corazón se encuentra encamándose con alguien más. Escribo y pienso en mi trabajo, en las cosas que voy a hacer, en los sitios a los que quiero ver. Y es que hay tantas cosas que se me quedaron atoradas en la garganta, pero son aun más la cantidad de cosas que han quedado por hacer, después de todo, este es el momento de ver solo por mí.

Termino de escribir sobre el trabajo, sobre las cosas que hago ahora. Pienso, y siento, que en este instante de mi vida, cuando estoy parado sobre los resto de sueños partidos, pensar en el pasado no sirve de nada. No le puedo dar amistad a alguien que nunca considere mi amigo, porque, entre amante y amigo hay una gran diferencia, una vez que tu amigo se vuelve tu amante, ya no hay vuelta atrás, imagino entonces, que por eso se le hace más fácil a él y al resto del mundo, encontrar un amante que casi no conoces. No puedo perdonar a alguien que no busca perdón, y puedo sentirme mal por todos mis errores, pero eso no cambia nada, no quita el hecho, de que mires con otros ojos, aunque tu alma te diga entre susurros que aun extrañas el mundo que dejaste atrás.

Las vueltas de la vida me han llevado a un lugar en el cual no creía llegar nunca, un espacio casi olvidado en el mundo que no quería recordar. En mi habitación ya hay nuevos recuerdos, hay nuevas palabras e incluso, nuevas personas. Pero a pesar de todo, guardado en una sucia y vieja caja, se ha quedado el recuerdo de lo que llevo a ser como soy. Ya no está esa mujer que camina con fuego en las manos, sin darse cuenta que quemara su propia carpa y a sus propios actores, ya no está el príncipe de espadas, con un alma mas filosa que su lengua, dispuesto a dejarse llevar por el encanto y la frivolidad, se llevo la sangre de los labios, del príncipe de cristal. Y ya no está, el rey del castillo de cartas, el dueño del corazón de cristal, se a marchado y a dejado roto el tesoro que tan bien guardo. El reino se ha cerrado para ellos, el príncipe de cristal se ha quedado sentado a los pies de las cartas regadas por el suelo, con una maraña de palabras en la garganta, pero solo una en la boca: “Termino”.