Espasmos Creativos





Algunas semanas, como esta, en la cual pasan demasiadas cosas como para escribir un post coherente, considero que es mejor poner pequeños fragmentos de todo lo medianamente importante o interesante que se me ocurrió. Generalmente son solo palabras al aire que prefiero juntar y presentarlas de una manera mucho mas ligera. Aguántenme si no tienen sentido más de la mitad


Mi problema no es que sea estúpido o sensible, es que soy ambos, algo así como estúpidamente sensible o sensiblemente estúpido

Si realmente me amaras tanto como dices hubieras buscado la manera de buscarme, todas las otras veces que hiciste añicos mi corazón me buscaste, fuiste por mi, fuiste mi héroe, pero ahora que? ahora que el crimen es peor no puedes hablarme? Vergüenza? no se, pero confieso que la esperanza que tenia de volver a amarte se va cada día mas a la mierda cuando me doy cuenta lo cobarde que eres, alguien que ama respeta y sobre todo piensa en los sentimientos de la persona a la que se supone que ama. Esto me duele por que si no dejaste de tener sexo por mi ¿Por que dejarías todo en tu vida por mi? Es ilógico y por ende no pasara, por eso no puedo creerte y no voy a creerte jamás. Por que ya perdí muchos años y mucho tiempo así, y aunque es cierto todavía TE AMO tu ya no me respetas, ya no te importa lo que siento ni el daño que haces, me dices que me amas y vuelves a la cama de tu novio, sigues con tus estados de Facebook para el y encima de todo no eres capaz de decirle a nadie que en el fondo aun me amas. Entonces ¿Por que debería considerar siquiera la mitad de las cosas que dices? Si lees esto -cosa que seguramente no harás- espero que pienses en eso antes de que intentes volver a hablarme.

Si, de acuerdo, me ciego ante muchas cosas, pero definitivamente estoy seguro de que hay cosas en las cuales tengo derecho a equivocarme, no quiero pasar el resto de mi vida lamiendo mis heridas, lo que quiero es dejar todas estas historias a medias atrás, parte del pasado, parte del olvido. Se que estoy equivocado, pero no por eso voy a negar cuales son mis deseos

Mi mejor característica es que soy lo más sincero y real posible

En los últimos 7 días he perdido el control emocional que tan tranquilamente había estado disfrutando en 3 diferentes ocasiones, dos de las cuales estaban directamente ligadas a la misma persona. Es otra vez ese sentimiento de no tener piso y preguntarse ¿Qué carajos hago ahora?

La gente que le hecha la culpa a otro sobre sus errores es la peor, yo me culpo a mi por los errores ajenos pero intento dejar de hacerlo. Dos personas me han dicho que no quiero escucharlos, las puertas están abiertas, si quieren hablar nunca dije que no escucharía, solo no seré yo quien se acerque y baje la cabeza, de eso ya he tenido suficiente y no me apetece ni siquiera un poco mas.

Gracias por hacerme feliz con tonterías tan pequeñas. Perdóname si a veces soy muy terco y no te hago caso. Por cierto, lo de tu pansa son delirios de adolescente anoréxico, así que cállate de una vez.

El principal problema con lo que podría ser un sueño perfecto es que por mas que la historia es diferente hay patrones que vuelven al pasado, el nombre, la marca y la herida siguen ardiendo, puedes sentir el aroma a carne quemada y sueños rotos. Desde los personajes hasta el modo en el cual nos movemos, pasando por la lujuria desenfrenada y la promesa de algo mejor son suficiente motivo para pensarlo una y otra vez, sobre todo por que no son las mismas condiciones, no son las mismas reglas. Es solo repetir un mal sueño y darte la oportunidad de terminar en otro lado ,de ganar, de engañar al destino de una vez.

Si volvemos a lo de antes, por lo menos que sea con dolor, por que me guste o no aprendo de ese dolor, aunque sea por momentos y ambos sepamos que eres un idiota hazme reír como sabes hacerlo, tira escarcha sobre mi o intenta embriagarme si es que así me haces reír, por eso te mantengo tan cerca, por que sabes derrumbarme y levantarme. Pero nunca me enamorare de ti, por que se mis limites y se que podrías matarme en el primer paso en falso

Espero que disfrutaran alguna de las estupideces presentadas aqui. Prometo hacer algo mucho mas consistente para la proxima vez

Nadie puede ganar


In another life
I would be your boy
We keep all our promises
Be us against the world

In another life
I would make you stay
So I don't have to say
You were the one that got away
The one that got away





Yo estoy completamente seguro de que, por lo menos, la mitad de la gente que me conoce cree que soy tremendamente estúpido y despreocupado por las cosas que hago y digo. Y quizás, hasta cierto punto deben tener razón. Yo creo, no, en realidad estoy completamente seguro que Daniel cree que soy un imbécil, y que por decir una o dos cosas bonitas va a ser como siempre y yo, don idiota va a aceptar la promesa a medias para que así pueda volver a ser como antes y el pueda ganar esos derechos que extraña tener sobre mí.

¿Pero la verdad? La verdad es que nadie puede ganar. El no puede ganar mi corazón porque yo ya estoy harto de la estupidez que ha sido el perseguirnos el uno al otro durante los últimos cinco años. Cuatro largos años en los cuales uno de los dos ha tenido que ser víctima de la estupidez del otro, cuatro largos años que no valen una mierda al final del día, un montón de tiempo que no fue suficiente para mí para darme cuenta que estaba enamorado de un cobarde. Nada va a pasar porque yo no estoy dispuesto a hablarle a una persona que es tan cobarde como para esconder lo que siente o piensa, pero no debería sorprenderme, porque el estúpido aquí no es el, por creer que postear anónimamente en mi blog, o colocar Tweets con una cuenta diferente a la que hace años encontré sería suficiente para que, en un acto de estupidez lo encontrara.

No, el idiota fui yo, porque aunque sabía que ya no era igual y que no dejaría su vida por mí, porque alguien que ama siempre sabe y siente cuando las cosas no son ciertas. Fui idiota por que intente buscarte explicaciones, porque le creía, porque lo esperaba todos los días con la misma sonrisa que llevaba dibujada en el rostro durante esos cinco años que llevaba de conocerle, o al menos que creía conocerlo. Creía conocerte por que jamás vi mas allá del hombre perfecto que había dibujado en mi mente, nunca había escuchado mas allá de las palabras dulces, nunca me había detenido a examinar sus defectos, pero desde que la verdad me golpeo en la cara y cai en la realidad de quien era, he tenido mucho tiempo libre. Tiempo para llorar, tiempo para odiar, tiempo para culparme, pero sobre todo para darme cuenta de la persona de mierda en la que se transformo aquel al que en algún momento considere un príncipe, y lo más gracioso de esto es que, en su momento cuando era mi príncipe, el era un zombi, y ahora, que para mí no es más que un asqueroso cobarde traidor y mentiroso, tan cobarde que no puede decir de frente lo que siente, tan cobarde que miente, por que si lo que dice fuera verdad hubiera intentado al menos no lastimarme de nuevo, un asqueroso traidor y mentiroso, que extrañamente odia las mentiras. El ahora, o quiere ser un príncipe, las ironías de la vida, supongo que al final todos los bastardos quieren ser príncipes.



Nadie puede ganar ni un espacio en mi cabeza ni corazón, porque a pesar del veneno y la bilis que derrama cada una de mis palabras, ni bien leí que me amaba, mi mente voló descontrolada, como un fuego artificial ascendiendo al infinito para estallar en millones de sueños, sobre cómo podría ser todo, sobre cómo este nuevo empleo y nuevo cargo serian el paso perfecto para llegar a el, como al fin podríamos estar juntos si tenía paciencia, pero como toda esperanza, el brillo de ese pirotécnico se apago. La verdad es esta, nadie puede ganar porque yo ya decidí que no me quiero volver a enamorar, por eso, muy a mi pesar, me dejo usar y uso a quien quiera jugar conmigo, por eso escogí el papel de suplente o de amante, porque preferí odiar y maldecir antes que llorar y suplicar de nuevo. Y es entonces donde la gente que quiero, la gente que me importa, la gente que deseo, la gente a la que intento amar se ve perjudicada. No puede ganar Fabián, y es que antes de arriesgarnos y darle libre cara hasta mi corazón, prefiero darme media vuelta y no hacerle daño, mientras aun hay tiempo. No puede ganar Mauricio, porque a pesar de siempre tener razón y buscar lo mejor para mí, soy terco y me encierro en la burbuja negra y viscosa de mi odio y resentimiento, de mi furia y mi desilusión. No puede ganar David, porque a pesar de que lo que existe entre nosotros es casi irreal, la caducidad de las cosas nos tomara tarde o temprano, y sobre todo porque yo conozco mi lugar y se donde debo detenerme, y la línea que no puedo ni debo cruzar, así que tampoco puede ganar Santiago, por que advertirme que voy a quemarme no hace más que impulsar mi deseo por arder hasta volverme ceniza y desaparecer en el aire, por que cuando dos fuerzas destructivas se juntan, al final una consumirá a la otra, dejando a la que queda estallar en el infinito. No puede ganar Nim, que me repite una y otra vez que lo hecho está hecho y volver a revisar la herida no hace más que darle poder a la persona que la causo. No puede ganar Daniel, porque por más que en el fondo aun exista una parte de mi que desea más que nada volver a ser el de antes, de cambiarlo todo, de tener nuestro final feliz juntos, ya no hay tiempo, y cada día que pasa, entre el odio y el asco, entre la decepción y la furia, entre la suciedad externa y las capas de pintura dejada por lo demás, la voz de esa persona agonizante muere y muere, y se quedara callada cuando el oxigeno se le acabe. Finalmente yo no puedo ganar, por que cuando el destino me sonríe solo es por un instante, para que lo disfrute, para que me sienta seguro antes de sacarme el piso de donde estoy, yo no tengo derecho a ganar mientras siga escuchando las mismas canciones en mi cabeza aunque la música ya paro, aunque la gente con las que las cantaba ya desapareció, yo no tengo derecho a ganar porque mientras más maduro me vuelvo mas desciendo en la demencia, en la locura, en la enfermedad, en la perdición que es el no saber olvidar, mientras más logro, mas quiero acabar conmigo mismo, porque ya no lo siento propio, porque es prestado, porque no lo quiero si no lleva el nombre de alguien más, porque no soporto mas sentir que siempre faltara algo, o que si no falta nada no es más que una mentira, porque incluso cuando cierro los ojos y me dejo llevar por el placer y la satisfacción que da perderse en el deseo ajeno sé que no soporto el despertar y volver a sentir a los fantasmas comiendo mi cerebro, desarmando mi espíritu, recordándome que los únicos triunfos que me importan son los dedicados o robados. No puedo, y no voy a ganar porque soy como soy, y no se si no quiero, o no puedo cambiar.



Nadie puede ganar, nadie va a ganar, todos vamos a perder, todo el mundo pierde cuando tiene que ver conmigo, soy la apuesta fatal, la carta doblada, el caballo enfermo. El detalle esta quien será el primero en derrumbarse.

Luisa


Los siguientes sucesos y personas son completamente reales.
El siguiente post tiene un alto contenido dramático, pero no por eso deja de ser cierto.
Todo parecido con la realidad es completamente cierto.






Hace mucho tiempo que no veía a Luisa, pero cuando supe que estaba en el hospital junto a mi madre, tan cerca de mi trabajo sentí uno de esos impulsos idiotas y quise ir. Cuando la encontré, una mezcla de emociones se apodero de mi, una especie de lastima mezclada con desagrado, allí estaba ella, vieja y sola, vestida de negro con una pequeña bufanda rosada llena de manchas, sentada en una de las bancas del hospital, mirando al vacio, creo que ni siquiera estaba segura de donde estaba, o porque estaba allí. Me acerque temeroso ¿Cómo tomaría volver a ver a su nieto luego de tanto tiempo? ¿Cuántas represalias iba a recibir? Cuando me acerque, y la llame, no me reconoció, creo que no sabía bien quién era, no sé si pudo ver en mis ojos el cambio o si fue por cómo estaba vestido, pero parecía que nunca había visto a alguien como yo. Me senté a su lado, con un poco de miedo, porque no estaba seguro de que se acordara de mi, o de si se encontrara emocionalmente estable, le repetí mi nombre, no el otro que uso para que nadie sepa quién soy ni la deshonra que es mi familia para mi, fue allí donde me miro por un instante, fijo sus ojos en mi y se dio cuenta que era su nieto, al que no veía hace casi un año, al inicio con desconfianza me extendió la mano, la tome y acaricie sus arrugados dedos, para mi horror, en sus manos había una gran cantidad de heridas, mi primera impresión fue que, seguramente, mi abuelo la había atacado de nuevo, pero fijándome más detenidamente , descubrí que las heridas eran costras, exactamente iguales a las que tiene en la cabeza, producto de una infección, infección que fue ocasionada por que, en uno de sus ya conocidos arranques alcohólicos, mi abuelo la lanzo contra una puerta, donde ella se estrello, rompiendo los vidrios y clavándolos en su delicada y vieja cabeza. No estuve allí pero imagino que la sangre corría por todos lados, mi madre, a la cual muchas veces le he reprochado el no poner prioridades en su vida, se encargo de propinarle un severo golpe a mi abuelo, motivo por el cual ahora, ambos se encuentran en juicio. El punto es que las heridas en la cabeza de Luisa aun no terminan de sanar, mi padre, un hipócrita consumado, se encargo de curar a mi abuela y encargarse del papeleo del caso, lo cual me resulta tan irónico por que en su época mi padre hizo lo posible y lo imposible por atormentar a Ida, mi abuela materna, por romperme la boca y patearme hasta que los músculos de mi estomago se contrajeran y no pudiera respirar, por reventar la cabeza de mi madre con cualquier objeto punzocortante o lo suficientemente duro que tuviera a la mano, por agarrar a patadas a su padre o arrastrarlo por la pista y, que tal, por golpear a su madre hasta que le diera dinero.

La vida de Luisa, entonces, ha sido muy desgraciada, un marido alcohólico y abusivo, un hijo que, hasta hace poco era totalmente mediocre e igual de alcohólico y abusivo que su padre, un par de hermanas totalmente inútiles e incompetentes, que se han aprovechado de ella en incontables ocasiones. Luisa nunca trabajo, y aunque estudio en uno de los colegios más caros en el año 50, nunca fue muy brillante. Cuando aún vivía con mis padres, y por ende, con Luisa, recuerdo que me sentaba a acompañarla en los sillones de la casa, a ver sus novelas y ver dibujos animados juntos. Luisa no era de las mejores cocineras, pero mentiría si dijera que alguna vez no me hizo un plato de carne y papas con todo el amor del mundo. Cuando tenía dinero, Luisa salía a la calle a pintarse el pelo en alguna de esas peluquerías de mala muerte que quedaban por su casa, y solía volver con un chocolate o dos para mí. Luisa siempre me abrazaba antes de irme a la calle, siempre me daba un beso volado antes de ir a la escuela y siempre se sentía contenta de verme. Ahora estamos los dos sentados en un hospital, puedo ver desde donde estoy las heridas en su cabeza y mi estomago se revuelve. Muchas veces le dije a mi madre, que si mi papa es tan heroico como ella lo pinta ahora que volvieron a vivir juntos ¿Por qué no ha hecho nada por Luisa? ¿El tiempo? ¿Las ganas? ¿El miedo? En el fondo quizás sigue siendo igual de inútil, pero es mi madre quien se encarga de todas estas cosas, de llevar a Luisa al hospital y ver sus heridas. Mi madre tiene alma de santa, supongo, o una vocación por cuidar al prójimo, pero conmigo ya se dio por vencida. Ella sabe que yo no tengo remedio y quizás por eso simplemente no le importa ya si estoy enfermo o no. Pero de eso hablaremos en otro momento.




Mi madre ha aparecido al fin, mientras yo abrazo a Luisa con una ternura familiar que creí que había olvidado hace mucho, la acaricio y ella sonríe, es feliz, creo que piensa que voy a volver a verla, que voy a regresar a vivir con ella, mi abuelo, mi padre, y mi madre. Pero no, no puedo, no puedo volver a esa casa por varios motivos. El primero, esa nunca fue mi casa y mi padre no me recibiría bien sobrio o alcoholizado, el segundo, allí, alguna vez, yo tuve un perro, un perro que tuve que dejar y espere que cuidara, un perro que, no supieron cuidar y se volvió violento, un perro tonto al que yo tampoco supe cuidar y no me pude llevar, un labrador al cual mi madre cuidaba como un hijo, un perro al cual, mientras yo y mi madre no estábamos decidieron matar, por que todo se resuelve así con ellos, si no se muere, se desaparece, la tercera razón por la cual no puedo pisar esa casa es porque hay una memoria llena de dolor en cada esquina, un grito, un golpe, y aunque esto no lo sabe nadie, hay escrito con tiza, en una pared oculta dentro de mi habitación detrás del armario, una frase, que a pesar de los años aun no se borra, un estúpido “Daniel y Alejandro, para siempre”, escondido entre los uniformes viejos de colegio y las ropas que Ida tejió con sus manos postrada en una cama de hospital esperando la llegada de la muerte.

Quiero llevarme a Luisa a comer, algo pequeño almenos y a ella le agrada la idea, se aferra y me sonríe con su sonrisa con dientes amarillos y espacios entre ellos, mi madre insiste en sacar unas medicinas, discutimos, le digo que el trabajo solo me da una hora de tiempo, ella insiste en quedarse en el hospital, como era de esperarse, discutimos, me dice que no tengo derecho a venir y decir lo que se me venga en gana, envuelto entre la rabia que me genera las discusiones laborales y mi poca paciencia le digo que es una inconsciente, que Luisa está cansada y que yo quiero verla, la pobre viejita se agita entre los dos y nos pide que paremos de pelear, pero mi madre insiste en que me vaya si es que estoy apurado, la miro con una rabia característica e intento sacarla de allí, la discusión sigue, Luisa se pone más nerviosa, la miro y me muerdo la lengua y puedo sentir el veneno saliendo de ella, le doy una mirada indignada a mi madre, y me llevo a Luisa hacia la salida a esperar, puedo escuchar el murmullo de un grupo de viejas que no tienen nada que ver en el asunto pero no por eso dejan de criticar la manera en la que hablo.

Salimos del Hospital, Luisa esta brillante, sonriendo, mi madre, por otra parte tiene un aire sombrío entre los ojos, le comenta que el seguro medico ha perdido los resultados de la biopsia que le hicieran a la cabeza, para saber cómo se encontraba, hay un tono de preocupación en su voz, Luisa no le hace mucho caso, ella está feliz de estar con su hija política y su nieto, es más que suficiente, es mas compañía de la que normalmente tiene, pues, desde que se accidento y yo me fui de la casa, pasa sus tardes sola en el sillón, tomando un montón de medicamentos que yo no conozco y no quiero conocer, por que la veo tan frágil, tan abatida, tan cansada pero a la vez tan contenta y tan ajena a la serie de problemas que tiene, ella se siente bien, aunque ya le cueste caminar y su cabello religiosamente teñido ahora este cayéndose y blanco. Sé que Luisa morirá en unos años, probablemente tres a lo mucho no estoy seguro de cuantos, se que ha dejado parte de la casa para mi y para mi padre, se que la otra mitad de la casa la tiene Aurelio, mi abuelo, pero desde que mis padres empezaron una serie de litigios los retiro del testamento, dejándome a mí como único heredero de su parte, o al menos eso es lo que tengo entendido, porque tras las diversas querellas y peleas con mis padres, no puedo evitar creer que la casa no se la ha dejado a nadie, y con muy buena razón, yo creo, que por eso el abuelo me quería, porque yo despreciaba a mi padre, y aunque ahora intente portarse bien conmigo, yo no olvido, no olvido que ni él ni mi mama fueron lo suficientemente buenos como para ser una familia, no olvido que mi única familia eran Ida, en menor manera y cierto modo Luisa y luego, años después, Daniel. Y ahora, que Ida se fue, hace 13 años y yo aun guardo sus cenizas, que Luisa tiene cada vez más problemas en recordarme, que Daniel no existe más, que se desvaneció en el mundo y me abandono, no puedo evitar sentir que no me queda ninguna familia.




Mi madre es una buena mujer, cuando no recuerda lo mucho que la desespero, yo por mi parte soy, o era, un buen hijo cuando mi madre estaba callada. Nos sentamos en un café cerca del hospital, Lucia se ve entusiasmada, y pide un plato de tallarines, pero mi madre le susurra con cariño que es una cafetería y no venden tallarines, así que le pregunta que quiere, y mirando al vacio medio perdida, Luisa responde que cualquier cosa, mi madre que la conoce mejor que yo por que aun conviven juntas, pide una butifarra, sin lechuga o cebolla y sin ají, pienso que en realidad eso ya no es una butifarra, pero no digo nada. Ella pide un jugo, aun mirándome con recelo y Luisa pide un café, nuevamente brillando, le han prohibido que tome café muy seguido pero creo que al igual que yo siente que es una oportunidad especial. Yo miro frenéticamente el reloj y aun abatido por todo, pido un pan con pollo y es suficiente, Luisa saca unos billetes arrugados, de la menor denominación, me da dos y me mira con ternura, yo no quiero aceptarlos, siento que le estoy robando y yo puedo robarle a quien sea si me lo propongo pero a ella no. Los acepto luego de su insistencia y los guardo con un poco de culpa en mi estomago. Mi madre sigue comentándole como será necesario realizar más exámenes y como aun no se la podrán llevar a la peluquería, en ese momento la veo quebrarse, no sé si recuerda la impotencia que sintió cuando Ida agonizaba en mi habitación luego de que la gente del seguro no la atendiera a tiempo o si se siente mal por no poder tener el dinero suficiente para llevarla a una clínica pero la veo quebrarse y por un instante la vuelvo a ver como mi mama y no como mi madre. Pero se limpia las lágrimas en sus ojos disimuladamente y sigue tomando su jugo. Yo hago de cuenta que el piso es muy interesante y le sonrió a Luisa, ella sonríe y derrama su café mientras intenta tomarlo, mi madre se apresura a limpiarlo y calmarla pues se a puesto nerviosa, imagino que teme que, como en su casa, mi abuelo venga a gritarle, la veo con lastima y reviso el reloj, hace diez minutos debería estar de vuelta en la oficina, abrazo a mi abuela y le digo que la quiero mucho, veo a mi madre y le doy un beso en la mejilla, ella me sonríe, como lo hacía antes de que nos peleáramos y dejara de ser mi mama y se volviera mi madre. Luisa paga la cuenta, o eso cree porque mi madre paga la otra mitad. Yo las miro de lejos y me voy pensando en que tanto importa todo esto.

En la puerta de la oficina me detengo, esto me ha recordado, la forma en la que Luisa se aferra tanto a su hijo y a su esposo que a veces, la gente necesita una familia, que muchas veces es necesario ser parte de algo, de un núcleo, que quizás, yo, ahora no pueda tener esa familia que siempre quise porque ya no hay quien quiera arriesgarse a tener un par de niños con alguien tan desequilibrado como yo. Tengo un nudo en el estomago pero no digo nada, por primera vez en muchos días me siento solo, abatido, decepcionado, encarcelado. Aunque no hablo mucho con Luisa y en realidad no puedo hacer el intento de ir a visitarla mas seguido, no puedo evitar sentir un cariño por ella, por todas las veces que me cocino y me hizo cariño cuando nadie más quería hacerlo. Algún día, en un par de años, luego de que Luisa no este, voy a tener una pelea demoledora con mi padre, por la casa, por los recuerdos, para ver ese lugar demolido, porque así Luisa descansara en paz, con esa casa llena de dolor hecha pedazos y convertida en un apartamento donde mucha gente pueda tener lo que ni ella ni yo tuvimos, ni tendremos, una familia.

El suicida que me amo








Hace unos años, cuando yo aun no entendía bien cuál era la diferencia entre la estupidez, la poseria y la verdadera originalidad, me hice amigo de un chico que tenía muchas cosas en común conmigo. Como siempre, esta amistad era a kilómetros de distancia, pero el idealismo y esos rezagos de pureza que me quedaban para ese entonces, me impulsaron a que confiara y desarrolláramos una amistad bastante inocente.

Con el tiempo, y de esto tiene la culpa mi actitud provocadora de ese entonces, nos hicimos amigos muy cercanos, hablábamos por Skype todos los fines de semana y yo, ocasionado que al final, termináramos teniendo una química que rosaba el romance, todo esto bajo la ocasional mirada de mi ex novio, el único al que le digo ex novio, vivía en el mismo país que este muchacho.

No voy a mentir, tengo una debilidad por la gente con problemas, me encanta la gente que no puede o no sabe controlar todas sus emociones, me fascina la gente que , al igual que yo, está mal del cerebro por dejar que la voz de su alma y corazón primen sobre la tan aburrida y tradicional razón, me encanta la gente insegura, porque , al igual que yo aprendieron a encontrar una serie de mecanismos de auto defensa, porque la inseguridad compartida da la seguridad que nadie más te puede dar, por mas patológico que suene es cierto, y cualquier persona que sea insegura te dirá siempre que, en el amor y la compañía encontró la satisfacción de sentir seguro, por mas autodestructiva que fuera la relación.

El punto es que, entre palabras y desesperaciones, entre embrujos de locura y descontrol, fue como mi amistad con el fue creciendo, yo puedo asegurar que no estaba enamorado, pero sería mentir decir que no lo quería de una manera exageradamente cursi, por que se parecía a mí, porque estaba tan mal de la cabeza como yo, o incluso por que se veía tan extremadamente nerd y frágil como yo. Fue así que nuestras debilidades formaron una amistad potente y virulenta, basada en la inseguridad pero no por eso menos fuerte o importante. Juan Jose y yo éramos, por así decirlos un par de amigos que hubiera sido un perfecto par de novios de no haber estado tan ocupados en otras cosas.




Por esa época, aun no comprendía el impacto de mis decisiones, palabras, y miedos, esa ignorancia seria la culpable de que fuera destruyendo personas, cosas y memorias a mi paso, que el resto de cosas que me importaban fueran dilapidadas por mi falta de tacto o de cuidado. Con el pasar del tiempo. Juan José se enamoro de alguien, yo, que en ese tiempo le tenía mucho cariño no le tome mucha importancia al hecho, y es que al inicio nos burlábamos del tipo, gordo, nerd y sobre todo antipático, pero por alguna de esas cosas que nadie puede controlar y que aparentemente yo no puedo recordar, ellos se enamoraron, y en el momento decisivo, cuando el gordito retrasado le pidió que hiciera una decisión, una decisión mas, de hecho, por que ya antes de esto le había hecho elegir entre la posibilidad de estudiar en otro país o quedarse con el, bajo la amenaza de que si se iba , nadie lo esperaría cuando volviera, demás muestras de patanería que al final terminaron doblegando el espíritu de mi pequeño amigo. Al final, tomo la decisión mas sencilla quizás, y se alejo de mi.

Han pasado años de eso, no puedo decir que me halla olvidado de el, por que seria mentir, se que en algún lugar el sigue igual, o peor de dominado de lo que estaba antes, pero ese no es el punto, lo he recordado por que al igual que el, el resto de personas a las que realmente me amarre fueron uno mas desquiciado que el anterior. Quizas por eso ame tanto a Daniel, por sus tendencias suicidas, por sus depresiones y esa necesidad de afecto que solo yo podía completar, por eso tome a Juan jose como mi hermano menor, por esas inseguridades y deseos suicidas, por eso, cuando Ana me busca se que la entiendo, por esos pensamientos convulsionados, por esas ganas de morir tan fuertes que impiden que comprendas algo mas que el dolor . Creo que allí esta el problema, una vez que sus tendencias se acabaron, que se normalizaron, yo deje de ser importante, necesario, usable, y por el contrario me volví un reflejo del pasado, de lo que querían olvidar, de las cosas feas que nadie quiere mencionar, una especie de cicatriz en su ahora mundo perfecto, por eso se fueron, por eso no miraron atrás, por eso olvidaron, por que era mas fácil y mas lindo jugar a la vida perfecta cuando aun estaban igual de podrido que yo

No soy ningún santo, ni nada por el estilo, me gusta estar cerca de gente igual de perturbada que yo, por que me ayuda a crecer, por que se que mientras ambos estamos en el suelo podemos aprender. La gente normal es aburrida y poco interesante. Y aunque ya no tengo tendencias suicidas, a veces, solo a veces, cuando bajo la guardia y recuerdo la traición el horrible sabor a de la tristeza y la frustración vuelven a acompañarme, con ese deseo casi mortal, tan autodestructivo y tan propio, sin embargo es cada vez mas distante el eco, la resonancia del amor que se nos pudrió a mi y a un muchacho al que creí conocer, cada vez es mas visible que esos sentimientos medio podridos ya no pulsan con celeridad. El sadismo, la ambición y sobre todo el deseo de intentar todo antes de morir le han ganado a la depresión. Tomar riesgos es lo mas divertido de estar vivo, por eso estoy dispuesto a equivocarme un par de veces mas si es necesario.

Sobrevivir al fin de año








Someday I will remember all the chances we took.

Creo que mi actitud con la vida está algo errada. No es que este desconforme con como veo las cosas, o como siento o percibo el mundo, no creo que el problema sea que no confié en nadie y decida aislarme a mi modo de todo, de las cosas que podrían dañarme y las cosas que me podrían hacer feliz. No, eso no tiene nada que ver, el problema creo que está en que ya me canse de todo, nada suele agradarme y todo me da un sabor agrio, estoy acostumbrado a que las cosas salgan mal, no sé si porque no me esfuerzo lo suficiente o por que espero demasiado de las cosas, demasiadas cosas positivas cuando todo lo que pasa termina siendo completamente negativo.

Las sorpresas no me gustan, o suelen ponerme de mal humor, por que detesto la incertidumbre, el horrible y desesperante sentimiento de que todo está por salir mal en cualquier momento, detesto el miedo de no saber si seguiré en el mismo punto en el que estoy la próxima vez que me detenga a ver donde estoy. Aunque no es la primera vez que todo empieza y acaba más rápido de lo que debería, y aunque ya debería estar acostumbrado a los altos y bajos, que en su mayoría suelen ser bajos, mi terquedad me impide acoplarme, rendirme o bajar la cabeza, es un sentimiento posesivo, enloquecedor, nauseabundo, es la llama acida dentro de mí que me pide y me obliga a no quedarme tranquilo con lo que pasa, con el estado del mundo, con la forma en a cual las situaciones me tratan, con lo que hay y más que nada con lo que no hay, con lo que tengo y en mayor importancia con lo que no tengo, con todas esas cosas que ya deberían parecerme naturales, pero por las cuales sigo ladrando como un perro rabioso.

Odio la navidad, es una de las fechas a la que más me cuesta sobrevivir, no se si es por la actitud que menciono o por el simple hecho de que, en sin, es una conjunción de fiestas y promesas rotas, me encanta cada aspecto de la decoración cada milímetro correctamente ordenado y lleno de color, cada pequeña cosa en la cual se pone esfuerzo, pero detesto la exageración de sentimientos y buenos deseos que nadie cree. No me gusta la navidad, y mi desagrado no viene por el hecho de que las festividades o la comida me parezcan desagradables, mi rechazo ante las fiestas viene por el lado de que siempre están ligadas a algo más, a algo incontrolable e inalcanzable, a promesas de cenas familiares que no se concretan, a una noche romántica junto a uno de esos árboles increíblemente decorados que brillan incluso más que las estrellas. Detesto la navidad por que aunque amo la decoraciones, el espíritu, las fotografías retocadas de familias felices junto al árbol y las mágicas sonrisas, no me es posible ser parte de tan alegórica celebración aunque una parte de mi lo quiere más que nada.

¿Es tonto? Probablemente sí, pero probablemente es consecuencia de pasar la navidad solo en una habitación casi no decorada, esperando durante horas la llamada correspondiente, acompañada de la promesa de que, en algún futuro no muy lejano la situación sería diferente. Pero las llamadas ya no llegan y las promesas, al igual que la temporada, se esfumaron. Sería hipócrita decir que no envidio a las familias enormes que logran pasarlo juntos y que no me gustaría nada mas que tener mi propia familia en algunos años, una familia con la que pueda compartir todas esas cosas que nadie comparte conmigo, pero en cierta manera, cuando los delirios de soledad se aclaran, me pregunto si habrá una familia que sea lo suficientemente extraña como para mí.



El punto es que, esta navidad sobreviví, casi por suerte a los estragos que ocasionan en mi las luces de colores a las que amo, y los abrazos bañados en miel que detesto, no por cursi sino por ajena, me mantuve contra todos los pronósticos casi inalterado por toda la fanfarrea y el despliegue de millones de sonrisas medianamente toxicas para mí ya de por si, dañada estructura emocional. Alguien me dijo que me habían herido demasiado y por eso tenía una actitud tan negativa ante todo, yo creo que me he dejado lastimar demasiado y esa es la principal razón por la cual tengo un terrible miedo y enojo constante ante todo, es por eso que siempre estoy preparado para lo peor, estoy tan listo para que todo salga mal que cuando sale bien no se disfrutarlo.

Me he negado la posibilidad de enamorarme o de sentirme completo y agraciado de nuevo por que creo, que en el fondo simplemente no lo merezco, creo, o creía, aun no lo sé, que realmente estar solo era la solución más sencilla a todo, que luego de ese terrible e incontrolable dolor no podría volver a pararme nunca más y pasaría el resto de mis días como un cadáver en descomposición, a la mercede del universo, a las manos de la crueldad y la mala fortuna. Deje de lado mi apariencia y me dedique a hacer cosas, a trabajar, estudiar, leer, caminar, pasear, remplazos para los espacios de tiempo que nadie quería llenar, tapones para los millones de agujeros dentro del barco imaginario de autosuficiencia, pero con tapones o sin ellos, todo barco termina hundiéndose si es que ya no da para más.

Digo que me he negado y me he privado por que hasta hace poco, estaba enteramente convencido de que esto era lo mejor a lo que se podía llegar, que ese sentimiento de ser un vaso medio vacío siempre quedaría allí, que a pesar de todos los esfuerzos – fútiles o no- en el fondo seguía siendo el mismo chiquillo idiota que jamás estaría satisfecho. Pero ha sido una de las últimas decepciones, la ultima embarrada de mierda en la cara la que me ha despertado, ha sido el sentir que realmente el fondo ya no es tan cómodo como parece para darme cuenta de que probablemente hay más cosas de las que puedo percibir y es solo cuestión de actitud afrontarlas, me ha tomado tiempo aceptar que el sabor amargo se queda, y el mal carácter sigue latiendo como todos los días, desde la noche hasta la mañana, pero ahora, con más decisión que nunca, entiendo que la gente solo te lastima mientras tu dejes que te lastimen, que el daño que te hacen es equitativo a la cantidad de emociones que dejas entrever.

Es por eso, una sorpresa para mí saber que sobreviví a este año, sin una depresión mayor, es una sorpresa encontrarme comprando ropa y preocupándome por mi aspecto como si nada hubiera pasado, es una especie de milagro esotérico que aunque la herida sigue desangrándose, la ropa con la que me cubro no se manche, es una bendición de proporciones panteoneras el saber que aunque todo está muy lejos de cómo que me gustaría que estuviera ya no me incomoda ni me pesa, ya no me agrede ni lastima de la manera en la que solía hacerlo, ya no se encaja en mi cerebro el punzante sentimiento de inutilidad ante el desastre descontrolado en el cual mi vida se ha transformado. Ya no me molesta, ya no me desespera, ya solo pasa y yo paso con ello. Ya si gano o pierdo da igual mientras pueda jugar lo suficiente como para mantenerme distraído. Estoy casi convencido de que en este instante donde todo es muy poco y nada es demasiado, en este instante donde no importa que tengo y que no si tengo el ocasional derecho a un placer esquivo o a una caricia escondida es más que suficientemente para mantenerme en pie, más que todos esos sueños inconclusos y reciclados de felicidad eterna y casa con perros y niños. Digo casi porque me acabo de dar cuenta que no es cierto.

No es completamente cierto, porque hace unas horas recibí, de la manera menos esperada y a modo de regalo de navidad, un fajo de billetes que ascendía a la cantidad de dinero con la cual podía viajar a México, que aunque no eran los mismos billetes era el mismo monto, era ese dinero maldito, pérfido y podrido con el cual me obsesione, era esa cantidad, casi exacta con la cual podría haber visto a quien consideraba el amor de mi vida, eran esos asquerosos pedazos de papel que me hicieron falta cuando quería demostrarle lo mucho que le importaba a esa persona que ahora es tan extraña y lejana, esos putos billetitos de colores por los cuales me dejaron atrás, por ser pobre, por no tenerlos en la mano y no poder cubrir esos pequeños caprichos y deseos estúpidos. Así es, tengo esos billetes conmigo, si no es que mas, y los tengo aquí, guardados en un cajón, bajo la ropa interior que ya nadie ve, escondidos, de mi.

Porque mi primer pensamiento fue ¿Y si me largo ahora a México? ¿Y si dejo todo tirado aquí donde esta? ¿Si desaparezco y voy y busco a quien tanto daño me hizo? ¿Y si me ve ahora, me volverá a amar como solía hacerlo? Mientras caminaba con el dinero escondido entre los dobleces de la ropa, mientras me dirigía con la cabeza perdida en el aire y los ojos cerrados tratando de pensar en algo más, me di cuenta ¿Pero acaso no estamos de acuerdo de que ya no te ama? ¿Qué no te has dado cuenta que no le importas en lo mas mínimo ya? ¿Acaso no entendiste que se olvido de ti y te dejo atrás? Fue entonces que me detuve, en seco, con el dinero aun escondido en mi ropa, y sentí asco, sentí un terrible sabor a bilis inundar mi boca, mi estomago y mi garganta. Todo este dinero de mierda ya no servía para nada y yo, con dinero o sin él era un pobre diablo por pensar que, este montón de billetitos iba a conseguir que aquella persona a la que tanto ame volviera a verme con los mismos ojos inundados de deseo y pasión con los que ya, hace más de un año dejo de verme. Fui un estúpido por un momento largo y prolongado por que de verdad, con la mano en el corazón creí que con ese dinero maldito volvería al pasado, a esa época donde mi obsesión no era tanta y su amor no era tan poco.




Me arrastre hasta mi casa, con el torrente de sentimientos aglomerados en mi garganta, con la furia y el enojo mezclados con el sentimiento de ser una persona inútil, vacía, estúpida. Me quede quieto en mi cama, la ira hizo que, luego de mucho tiempo la rabia llenara de lagrimas mi cara, que mordiendo mis labios pensara en que no servía de nada este dinero, que ese montón de billetes no iban a comprar nada de lo que realmente quería, que ese dinero no me sacaba de pobre y que mientras fuera pobre, el simplemente no se iba a arriesgar a acercarse a mi. Entendí que el, ya no tenia ningún interés en mi, entendí también, con toda la rabia y furia que aunque quisiera, o pudiera comprender por que hizo lo que hizo, por que me lastimo, por que me dejo solo y roto cuando hace tan poco había vuelto a mi, eso no cambia nada, por que el daño estaba hecho, y entender los por que, no cambia los como ni los cuando. Nada cambia a menos que te des cuenta de que muchas cosas simplemente tienen más importancia de la que merecen. La realidad era esta, el era medianamente feliz, este poco de dinero no era nada contra lo que el quería o tenia, este instante era solo un golpe de estupidez, la realidad era esa, ya no había vuelta atrás y ya no había interés, todas esas noches pensando si, al igual que yo, se iba a dormir pensando en mi no tenían mas sentido, por que, es lógico, que al menos, por una pisca de decencia y respeto, se busca terminar de la mejor manera posible, pero ni decencia ni respeto, y mucho menos interés quedo.

Así que hice lo mas lógico, lance el dinero a un cajón, donde ahora duerme, y me quede dormido, toda la noche. El futuro seguía tan incierto como hace unas horas, pero por primera vez en mucho tiempo, sentía que no estaba completamente perdido, aunque dolorosa, la decisión y realización de entender que por mas dinero, sueños y palabras bonitas que hay de por medio, son los hechos los que cambian las cosas, son las acciones las que quedan, las marcas alrededor de un cadáver son siempre el resultado de acciones, toda acción genera una reacción, pero no toda palabra genera una acción. Los días que siguieron fueron mas sencillos que los anteriores, poco a poco muchas cosas cotidianas fueron perdiendo el valor casi trascendental que en su momento tuvieran, muchas cosas se fueron extinguiendo, entre cigarros a medias, como toda esperanza, el humo se disipo, y empezó una campaña ridícula, casi sin sentido, pero no por eso menos ridícula que la idea de creer que las cosas podrían ser como antes. Una cita médica a la vez, un poco de ropa nueva a la vez con el sueldo acumulado que hace meses no tenía un uso que no fuera pagar deudas. Metódica y lentamente, una formación diferente, inconsistente pero interesante.

Odio las sorpresas, me gusta tener el control de todo, y ahora, creo mas que nunca que las cosas que no puedo controlar o disfrutar deben dejarse ir, morir, extinguirse. El amor que durante tantos años me mantuvo vivo, ahora no es mas que un recuerdo, que perdió el control, las emociones no correspondidas se habían vuelto incontrolables, inútiles, insoportables. Los días habían pasado y esa incansable espera de un mail o un mensaje que nunca llega se había vuelto estúpida, incoherente, innecesaria, y así, se fue muriendo, de a pocos, con torpeza y sin elegancia. Al final de la semana, la mitad de lo que me rodeaba había perdido el valor que alguna vez tuvo. Por esta vez, siquiera una vez, siquiera un tiempo, voy a hacer de cuenta que no espero nada de nadie, que no quiero nada y no me interesa nada, voy a hacer lo que debí haber hecho hace mucho tiempo, y voy a dejar que el resto del mundo manche mi esencia hasta que la suciedad y colores ajenos tapen los agujeros y quemaduras que me dejaron, que me deje, que el dejo. La supervivencia consiste en acoplarse, acomodarse, modificarse, y hasta cierto punto, matarse a si mismo.

Los últimos minutos de mediocridad.



El último día del 2010 refleja perfectamente el año, todo está absolutamente triste e insaboro, las calles están cubiertas de gris, como casi todos los dias del año, con un aroma a fracaso que siempre llena esta hora de la mañana, un vaho impregnado en toda la gente que ,derrotada por la vida y el sueño se encuentra colocada en las aceras como cadáveres regados alrededor de un interminable cementerio. Las calles sucias, el humo acompañado por el tremor de los carros viejos y el viento que no es fresco y mucho menos revitalizante, sino más bien molesto son lo único que hace que la mañana tenga vida.

Este año, ha sido un año de peleas, de batallas inexplicables, de guerras perdidas y luchadas a medias. Lo que me queda luego de 12 meses de un año bastante mediocre, de un año mezquino en cariño y agrio en situaciones con un gran número de decepciones y sin sabores, es un montón de cicatrices, que bien puedo interpretara como experiencia, un vació que se ha ido llenando a medias con polvo, placebos y enojo, un montón de trabajos sobresalientes y extremadamente bien pensados y un número menor de trabajos improvisados y redactados entre el estupor del sueño y el stress de la falta de tiempo, un pequeño ejército de ideas y proyectos incompletos por la crueldad del tiempo y la constante falta de dinero.

A pesar de todo este año me enseño dos cosas, la primera, que las personas adecuadas llegan en el momento menos esperado y la segunda es que a veces es necesario entregarse al salvajismo a la naturalidad de las cosas y el ardiente deseo de ser un espiritu libre. Como decía, este año me entrego la satisfacción de conocer a un gran número de personas que se unieron a la lista de personas que hacen mis días felices, gente que se ha encariñado conmigo y ha forjado lazos que no esperaba forjar tan rápidamente. Gente que se ha ganado a pulso, y paciencia, mucha paciencia un espacio en mi corazón, re descubrí personas y conocí gente que nunca creí conocer, que me han regalo dibujos, tiempo, atención y risas, que me han despertado el día de mi cumpleaños atentando contra mi privacidad, extrañas personas que me han escuchado en medio de los destrozos emocionales y el constante deseo de lanzar todo por la ventana y rendirme, gente que me ha susurrado al oído palabras de afecto y que me ha enseñado a hacer y deshacer cosas que estaban mal hechas desde un inicio. Me enrede en romances que no fueron a ningún lado, intente rescatar ahogados y hacerme el mártir prendiéndome fuego con los restos de un amor decadente y sueños a medio arder, y aunque sabe a tiempo perdido, con todo esto aprendi a encontrar mis limites.

No soy, bajo ningún concepto un héroe, soy más bien un ser mezquino, pervertido y depravado, una especie de animal que ha empezado a cazar por los diferentes pastizales. La cantidad de adversidades con las que he peleado este año me han vuelto un personaje incluso más agrio y sombrío, una especie de apostador, alguien que siempre pone su dinero en el caballo que nunca gana, quien lanza sus cartas al azar al aire y a veces, solo a veces logra obtener el número necesario para sobrevivir a sí mismo, y por ende pone sus oportunidades y decisiones bajo un constante giro. He decidió, y me parece mejor que las cosas que haga o diga pierdan la importancia que les di. Este año ha sido bastante difícil, a diferencia del anterior que fue malo, este año me enseño a lucharla, a vencer la adversidad, me enseño que está bien ser un reverendo hijo de puta mientras lo que quieres se consiga con la menor cantidad de bajas posibles, entendí que esta ben tomar decisiones incorrectas si es que estoy listo para cargar con las causalidades, ahora en este momento, puedo decir que aprendí lo suficiente como para decir que, a pesar de todos los obstáculos, mientras la motivación exista, todo puede sobrellevarse, y es que este año estuve motivado por diferentes cosas, el odio, el amor, el desamor, la venganza, la ira, la furia, el deseo de supervivencia, todas estas motivaciones se han mezclado como pintura derramada en el suelo. No tengo el mas mínimo interés en ser una persona buena dulce o correcta, me gusta ser así, misterioso, reservado, críptico y hasta cruel con la gente que no me importa ¿Por qué? Porque realmente me permite filtrar a la gente que quiero a mi lado, a la gente que me importa de verdad.

Aun así, aunque sé que estoy algo equivocado en muchas cosas, creo que la suerte, la inexistente perra que decide quién puede ser feliz y quien no, se aburrió al fin, luego de varios años, de esa constante y ferviente devocion, casi a maltratarme. En este instante y este momento puedo decir que estoy cada vez mas cerca de la extraña estabilidad, tengo un trabajo, que no es el mejor pero es lo suficientemente sencillo como para poder sentarme sentar a escribir este texto mientras las horas de oficina pasa volando, tengo un interés, un deseo carnal y romántico que hace mucho había enterrado bajo la idea de que no valía la pena intentar algo que, a ciencia cierta, sabíamos todos que fallaría como los anteriores, tengo una chispa, casi olvidada que ha resurgido, un súbito interés acompañado por una fuerte inyección de lujuria, tengo además, el respaldo de un extraño grupo de personas, a las cuales no podría querer mas en tan poco tiempo, en este instante, por primera vez en muchos años, tengo la certeza de sea lo que sea lo que pase, haga la apuesta que haga, diga lo que diga, voy a salir entero.

¿Y si no? Volveré a intentarlo con la misma furia que ahora, con la vehemencia impulsada por la lujuria escondía, que si fue despertada ahora, se que incluso ante la posible falla podrá volver a resurgir, por los deseos más silenciosos y escondidos, los que son un secreto para todo el mundo menos para los que los saben, por las palabras que no saben a promesas ni a planes futuros, sino a interesantes ideales. Es hora de darle al mundo en la cara con el dorso de la mano. Fuck it all.

Cosas Rotas







He buscado un espacio entre la constante manía de asfixiarme todos los días entre trabajos, libros, revistas, personas y números para volver a escribir, para darme el gusto de hablar de cosas que nadie quiere leer.


Los días han pasado, no se si con una rapidez inusual o si soy yo el que se ha dejado de preocupar por el tiempo y todo lo que me rodea. En un momento salte de Agosto, arrastrándome por el piso y lamiendo mis heridas a Septiembre, in sensitivo, inamovible casi muerto en la cara del mundo, rebote hacia Octubre donde simplemente vi la vida pasar y me acople a los cambios, revolcado hasta Noviembre donde el peso de todo se hizo mas fuerte y me encontré trabajando, estudiando y con menos tiempo del que quería. Al final el sol empezó a brillar en Diciembre, con menos respuestas de las que me hubiera gustado, pero las preguntas ya no parecían importar, ya no parecía romperme la cabeza con el violento martilleo de las preguntas inacabables.


Y es que durante todos esos meses, las cosas que creí ciertas o que parecían obsesionarme han perdido el sentido, han resbalado de mis manos y se han quebrado en mil pedazos, la constate desesperación por encontrar una razón y un sentido han pasado a ser parte de mi sombra, de mi inconsistente figura y mis incoherentes ideas. El peso de las actividades, proyectos y trabajos que puse sobre mis hombros han terminado por quebrar las obsesiones y manías que antes cargaba alrededor del cuello. No se si es un cambio positivo, no se si es lo mejor o si es lo correcto, peor mis tormentos ya no retumban tan fuerte en mi cabeza, la inconformidad, la desesperación, la impotencia y la incertidumbre han sido ahogadas por el cansancio, el conformismo, el silencio de las noches solitarias y vacías que he aprendido a llenar con sueño, música y libros.


Sin embargo, seria mentir si pretendiera que todos esos pedazos no están guardados en un cajón, escondidos. Siempre fue así, siempre me conforme con cosas rotas y usadas, desde la época en la que mis padres no podían comprarme cosas entendí que ser dueño de algo propio y brillante era demasiado pedir, era un lujo que muy poca gente podía tener, y aparentemente yo no estaba lo suficientemente capacitado o posicionado para tener algo propio. Así que adopte por adaptar mi idealismo a las pequeñas cosas rotas y maltrechas que encontré, no podía al chico de mis sueños, así que tomaría un remplazo, no podía enamorarme de alguien de verdad, así que elegiría estar solo, no podía dedicarme solamente al placer, así que me negaría la búsqueda de placer y el saciar mis deseos carnales, no podía aceptar la derrota, así que simplemente olvidaría el incidente, no podía decir que si, así que simplemente no diría nada. Llevo presentes todas mis decisiones, muestro con orgullo mis heridas, no por que sienta que son motivo de satisfacción sino por que no me importa ocultarlas, por que no veo el sentido en fingir que estoy perfectamente bien cuando soy un material dañado, una cosa rota más.


Escogí a mis parejas cada una mas rota o errónea que el anterior, quizás inconscientemente o quizás por que buscaba desesperadamente ser la otra mitad que solucionara todos esos problemas caóticos que ni ellos ni yo podíamos soportar, pero en la mayoría de casos, quise morder más de lo que pude, y me di de cara contra la pared. En estos meses descubrí que quizás, es mejor dejar de esperar cosas, o dejar de conformarse y simplemente restarle importancia a las cosas. Y es que si siguiera tan obsesionado y caótico como antes, mi mundo se hubiera desmoronado al saber que todas aquellas personas que intentaron tomar el puesto de remplazo dentro de mi inhabitable corazón han tomado caminos divergentes y alejados en su totalidad de mi. Uno se encuentra ahora desfilando en las pasarelas de un antro de mala muerte gay, como la nueva estrella de la noche, el mas nuevo de los travestidos mostrando su carne e invitando a que tengan sexo con el, el otro encontró entre las noches que no pasábamos ocultos en casas ajenas y los momentos que compartíamos haciendo cosas sin sentido una serie de presas a las cuales morder, masticar y devorar, por que el siempre fue un cazador mas capaz que yo, por su parte el tercero de ellos, mi compañero de festividades decidió que, luego de mi insolencia al ocultarle la verdad sobre mi fugaz acto de estupidez con mi ex novio no había mejor manera de saldar las cuentas que ocultarme su correspondiente acto de estupidez con su respectivo ex – novio, un silencio incomodo llenaría la habitación la próxima vez que nos viéramos, tan extraños y tan distantes, pero en el fondo tan iguales, finalmente el ultimo, el mas nuevo y el mas enternecedor, decidió que aun le quedaban rastros de heterosexualidad dentro de si, no se si antes o después de gemir mi nombre y preguntarme cuanto tiempo mas podía quedarme.


El punto es que, los pedazos rotos, de esas fantasías efímeras, se han quedado aquí, escondidos bajo mi cama, llenándose de polvo, ya no cargo conmigo el amargo sabor a derrota e inconformidad, ya entendí -mas o menos- que soy medianamente joven y me voy a equivocar, que hay cosas por las que vale la pena llorar, pero en mi caso, cada vez son mas excusas. Entendí que quizás, la respuesta para los vacios existenciales esta en querer refugiarse en algo de pasión, satisfacción o placer. Entendí muy bien que el amor verdadero de cuentos de hadas en el cual el par de homosexuales bonitos y brillantes contraen matrimonio y tienen una familia probablemente no existe de verdad, y que me hacia falta pisar tierra y aceptar que hay cosas que simplemente duran un instante, un momento, unos días y ya. Entendí que quizás la felicidad no es solo entregarse a una persona, sino a uno, o dos, o quizás tres si es que en el camino uno aprende a cerrar los vacios que hay entre lo que se espera y lo que se desea, entre lo que hay y lo que debería haber, entre lo que se es, y lo que se quiere ser, sin embargo creo que lo mas importante que aprendí en este tiempo es que no esta mal estar roto, no esta mal equivocarse, no esta mal odiarse si es necesario, no esta mal coleccionar cosas rotas, si es que aprendes a mantener tu distancia y no cortarte, en pocas palabras , no esta tan mal ser yo.

La Lata



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Es aproximadamente las 9 de la noche en un viejo y sucio departamento situado en la Molina, la habitación retumbó cuando Alex azotó la vieja puerta del departamento. La ira y la frustración escapaba de sus ojos y la saliva rabiosa se acumulaba en sus labios. Como una bestia trastornada se deslizo por la habitación hasta que sus ojos se posaron encima del objeto de sus iras.

“¡Tú!”, gritó con furia. “Anda, se un hombre por una vez en tu vida y háblame, justifícate, dime por qué hiciste lo que hiciste ¿Te urgía tanto abrirle las piernas al primer bastardito que se ofreciera a darte una noche de placer? ¿Todos esos planes de matrimonio y familia conmigo no eran suficientes como para controlarte? No, parece que no es nada del otro mundo intentar cumplir una promesa, pero claro, no dices nada ¡Nunca dices nada! Siempre has sido y serás un cobarde, uno más del montón. ¡NO ERAS NADIE! No éramos nadie, éramos un par de niños abandonados en la calle, pero claro, ahora que tienes dinero, gente que te alaba y sexo no necesitas nada de lo que tenias antes, ¿Para qué comprometerte con algo cuando tienes placer? Obviamente una promesa no vale nada, no es justificada, solo importa el placer que te puedan dar, o que puedas comprar, y es que claro nada de lo que yo te di o puedo dar es comparable con un juego de última generación, una noche de sexo, una cena cara o una noche en el cine con todo lo que quieras, el plan de vida, la promesa de matrimonio y familia solo te valen una mierda. ¡UNA PUTA MIERDA, eso es lo que vale para ti ahora, y por eso ME DAS ASCO! No, espera YO me doy asco porque sigo siendo el retardado que te espera todas las noches como si por algún estúpido motivo fueras a volver, como si te fueras a justificar o alguna estupidez así, así que solo te puedo aborrecer, te aborrezco por amarte y verte aquí, porque existes aquí LÁRGATE”.

Con un movimiento brusco su mano golpeó al destinatario de sus gritos. Su frágil cuerpo cayó al suelo, la lata de Coca Cola se rodó por el sucio piso de la habitación levantando el polvo en su camino. Llevaba dos semanas sobre la mesa, en algún momento se encontraba llena pero ahora solo estaba vacía, ella fue mudo testigo del colapso nervioso del joven. Cuando todo empezó el joven de cabello negro aún lo traía corto, se quedó congelado mirando la pantalla, su silencio y su decepción se vieron ahogados bajo el agua de la ducha, tratando de despertar su mente y limpiando la ceniza y la caspa. No derramó
ni una lágrima durante todos esos días, pero consumió mucha azúcar, justificada en la lucha contra la decepción, consumiendo muchas latas y dulces variados. Con el pasar de los días se deslizaba por su vacía habitación solo en bóxers y camiseta, a veces se detenía en la ventana a preguntarse “por qués” que simplemente no existían, preguntas que nadie y ni siquiera él podía responder.

Mientras los días pasaban y el polvo se acumulaba sobre la ropa tirada en el piso, y mientras los cigarros se apagaban en la ventana sus ojos se mantenían clavados en la pantalla. Intentaba producir algo pero nada salía, el bloqueo entre sus emociones y su cerebro era tal que se había vuelto laxo, débil, como una paloma atropellada y dejada a morir. Los días seguían pasando y él pasaba horas escuchando música, pensando planeando, deseando cosas que no podía obtener y no podía controlar. Al empezar la segunda semana su cabello ya estaba largo y desordenado, sus ojos se habían pronunciado y su paciencia se había acabado, ya no podía quedarse más días dando vueltas sobre su cama. Los días pasaron y el empezó a salir, a abandonar la habitación y tratar de quitarse el polvo de encima.

Mientras la noche y el día daban vueltas por la ventana, la lata se mantuvo sobre la mesa hasta el día en el que el joven volvió con la herida abierta, no en la piel pero si en el pecho, la rabia y la impotencia de no poder hacer nada, de no poder cambiar nada. Su cabeza se había transformado en una montaña rusa, y aunque él contaba con la vocación de cambiar cada uno de sus terrores y desesperaciones, el cuerpo no podía, el alma no resistía el peso de los fantasmas. La lata fue aplastada por la rabia y el descontrol. Su cuerpo se desplomo sobre la cama, y su cabeza dio vueltas contra la almohada. El miedo de vivir solo no está en estar solo, es estar en no poder combatir o convivir con los fantasmas, todo el mundo habla de superación y aunque uno quiera superarse la mente a veces es más fuerte que la voluntad. Así que así, aun con el deseo de transformarse se dio por vencido ese día, el corazón roto y la mente torcida logró más que su voluntad y espíritu.


Semanas después, si la lata aún estuviera sobre la mesa o en la habitación se sentiría orgullosa de haber sido el motivo de inspiración para que aquel joven enloquecido pudiera volver a escribir.


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Este es el texto introductorio de una historia corta que estoy planeando. Denme su feedback porfavor. Como notaran tiene mucho de autobiografico

Los Problemas de Alex



Lets hope you never leave old friend
Like all good things on you we depend

Es por la mañana cuando caigo en cuenta de las dificultades con las cuales tengo que combatir. Cuando aun con el sueño en la boca y la cabeza tengo que darme cuenta que hay muchas cosas que hacer.

Estoy sentado en la oficina en la cual trabajo desde el día de hoy, y probablemente trabaje por un año mas, el sueño me vence con facilidad mientras el sol se filtra por las persianas en la ventana. El primer problema es que me estoy cayendo de sueño, no por que no durmiera bien, sino por que los nervios y la ansiedad por hacer todo bien le podían mas al cansancio de mi cuerpo, la segunda y gran dificultad es que las capacidades culinarias de mi madre son un desastre casi fatal, y por ende, el almuerzo que tengo en mi mochila parece una especie de abominación que cobrara vida en cualquier momento como para atacarme. La tercera, y esta probablemente es la que mas me afecta en todos y cada uno de mis vicios, es que tengo prohibido el acceso a Twitter y Facebook, y obviamente a MSN. La cuarta amenaza, y aquí ya nos ponemos algo mas dramáticos, es que tengo una serie de achaques dignos de una anciana, mucha, pero asi, mucha hambre y el prospecto de las clases hasta las 10 de la noche atenta contra cada uno de los vestigios de mi sanidad.

Pero somos fuertes, o al menos eso dicen y allí vamos, con hambre y sueño cual buen marginado por la sociedad a hacerle frente al universo y tratar de no caerse de cara contra el mundo. O eso digo ahora por que probablemente me arrastre a al cafetería mas cercana a inyectarme café en la vena. Sobrevivir sobre todas las cosas. Incluso a ti mismo~

La Pregunta



¿Quién eres?


Muy poca gente se hace esa pregunta, bueno, generalmente se la hacen a algún extraño o a la voz que no reconocen en el teléfono, pero son muy pocos quienes se plantan frente al espejo por la mañana y se preguntan ¿Quién eres?

Yo soy Alejandro, pero hace mucho abandone ese nombre. Soy Shin, el chico de internet que habla de videojuegos, animes y cosas friki. El chico que siempre se ponia firmas Yaoi, el fanatico del Shotacon, el que siempre tiene algo que decir sobre alguna serie. El High Priest molón que dirigía una guild en Ragnarok Online, el que curaba en las Instances de World of Warcraft y el que trata de no morir mas de 4 veces en League of Legends. Soy Alex, el estudiante de Comunicación Integral en ISIL, el que hace planeamientos estratégicos de comunicación, estrategias de marketing, manejo de redes sociales. El que toma fotografías todos los días que puede, el que se enamoro de su carrera aunque tenga uno que otro problema con algunos cursos, el que aunque odia al profesor de diseño sueña con diseñar mejor que nadie. El que se pelea con los Insight del consumidor pero se enamora de cada estilo de publicidad diferente. El que soñaba con ser Relacionista Público pero acepto su destino como Asesor.

Al final solo soy Yo. El chico que se enamoro perdidamente de alguien que hace mucho dejo de existir, aquel chico que siempre hace comentarios agrios y tiene cara de ser un niño bueno que se porta mal. El que es cínico y mala onda con todo el mundo, pero que cuida a sus amigos como si fueran su más grande tesoro. El que estudia pero parece que no lo hiciera por lo flojo y des preocupado que es, el que siempre acompaña todo con una Coca Cola y fuma cuando esta enojado o en parciales. Soy el que tiene miedo pero aun así se arriesga a hacer todo lo que tiene que hacer, que aunque lleva el corazón roto bajo la ropa, clava una mirada desafiante en el futuro.

El dolor y el sentimiento de decepción, la obsesión y todo el resto de cosas malas sobre mi me hicieron olvidar quien era, que era lo que quería y por que lo quería. De a pocos, empiezo a recordar mis sueños propios, dejo que la ambición me susurre al oído de nuevo. No por no ser famoso o popular, no significa que no sea nadie aun. La época en la que no existía ya quedo muy atrás, el futuro esta abierto a posibilidades que no puedo ni imaginar, el mejor momento para empezar algo es cuando lo has perdido todo.

¿Quién soy? Soy aquel tipo que nunca esta satisfecho, el que le dice al destino “púdrete” y se para de frente contra la adversidad. El que es feliz con ser un bicho raro en el mundo, el que siempre termina rodeado de putillos con los que nunca se acostaria y a los cuales desprecia por su estupidez y falta de objetividad. Soy el chico que quiere cambiar el mundo, y esta dispuesto a quemar a todo aquel que se atraviese en su camino.

La defensa de Rosario

Inspirado en mis propios temas de injusticia personal

En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.

 Maquiavelo acierta en uno de sus pasajes con la descripción de cómo cada uno de los humanos termina cediendo hasta cierto punto a los instintos e ideas que tienen por encima de lo que la lógica que maneja. 


¿Qué ocurre con gente que aun no tiene un proceso completado? 


Rosario Ponce ha sido lapidada de manera brutal por diferentes medios, y eso es algo que todos comprendemos. No hay manera aparente de lograr que el publico deje de verla como la asesina publica numero uno de Perú. La primera en su clase y ojala la última de las asesinas culpadas en vano. 


¿Por qué deberíamos defender a Rosario Ponce? 


Es lo legalmente correcto, es lo que la corte Interamericana de Derechos Humanos señala como adecuado para proceder frente a la problemática que presenta Rosario. Cuando no es posible limpiar la imagen de Rosario lo más adecuado es que la imagen del resto de implicados.


 Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten. 


¿A quienes atacar?


 • Al Doctor Ciro (Circo) Castillo 
• Al difunto Ciro 
 • A la prensa


 ¿Qué estrategias tendría que utilizarse? 


La principal estrategia consistirá en desprestigiar a los adversarios y a los medios Continuando con un refuerzo a la imagen de Rosario y acciones legales.


La despedida

Te escribo esto por que hace exactamente un año dejamos de hablar por primera vez. Cuando me entere que nuestra relación no estaba funcionando y que había alguien mas en tu vida, que ya no me amabas y que todas las cosas que había hecho te habían hecho demasiado daño como para seguir conmigo, llore por días, noches y me odie tanto hasta el punto de querer matarme por el peso de mis errores, pero no te escribo este mail para contarte algo que ya sabes, eso seria estúpido.

Te escribo este mail, que quien sabe, puede ser el ultimo, para decirte las cosas que se quedaron atoradas en mi garganta mientras no me decías absolutamente nada, por que quizás, quiero hacerte pensar o no lo se, quiero que pienses en mi un poco mas, que me tengas grabado en tu cabeza como una especie de fantasma. ¿Sabes que es difícil? Es difícil hacerme a la idea de que luego de tenerte de vuelta te vas de nuevo, de que todo vuelve a nada, es terriblemente pesado hacerme a la idea que tal vez no fui lo suficientemente bueno para ti ¿Tienes idea de lo difícil que es para mi, pensar en que jamás te toque y probablemente nunca pueda hacerlo? El sentir que no pude satisfacerte y al final necesitaste de alguien más que te tocara y te hiciera sentir bien.

Es cierto, estoy triste, pero no estoy tan deprimido como creí que lo estaría ¿Sabes por que? Por que aunque me decías que me amabas muchísimo yo no te sentía completamente mío, no por que tuviera que compartirte con un extraño y con tus amigos, sino por que siempre te sentí diferente, te sentía extraño, vacio, lejano, has cambiado y te has vuelto tan distinto Daniel ¿Eres feliz así? ¿Te gusta mentir y ser cobarde como para no hablarle a quien se supone que amas más que a nada? ¿Te sirve ser materialista y escapar de tus problemas? No soy nadie para juzgarte ni decirte nada, quizás estas mejor así, o quizás no, eso solo lo sabes tú.

Dime ¿Puedes dormir al final del día? ¿No te pesa siquiera un poco en tu conciencia el peso de todos los sueños rotos que cargas en la espalda? Por que espero que recuerdes, que no solo tu tienes sueños, que recuerdes que teníamos planes, ideales, metas, cosas que simplemente no se hacen de la noche a la mañana pero se cuidan y se protegen hasta que puedan crecer y volverse realidad. Cosas como tu promesa de dejar a tu novio (con el cual ya cumpliste un año, y me parece apropiado felicitarte) o ayudarnos a terminar nuestras carreras. ¿Cómo es que tu vida logra seguir como si nada, si me amaste tanto? ¿Cómo logras que no te haga falta cuando no hablamos? ¿Por qué te tragas todo y no dices nada? No entiendo por que pusiste una pared entre tu y yo, si mas que nadie sabes, que nada de lo que pudieras decir o hacer haría que te dejara de querer como te quise.

Pero la decepción es grande que todo el amor incondicional que tengo, y no viene de que me mintieras y te acostaras con alguien mas, que son cosas que me duelen si, tanto en el orgullo como en la imagen que tenia de ti. Lo que mas me duele y me decepciona es saber que no intentaste ni siquiera la mitad de cosas que dijiste. Cuando amas a alguien, como nosotros nos amamos, ni el tiempo ni la distancia, ni siquiera la gente importa, solo sigues, y sigues adelante por que quieres ser feliz, con esa persona , y no se que paso, o cuando se perdió todo eso, pero ambos sabemos que las cosas ya no eran así.

Te escribo por que aun te amo y lo hare por un tiempo mas, y te extraño y lo seguire haciendo quien sabe cuanto tiempo mas, y me duele de maneras que ya no recordaba, siento que es importante decirte todo esto por que nunca tuve nada que fuera mío hasta que te tuve a ti, por que fuiste lo único y lo primero que importo. Pero te escribo también para decirte que no es justo seguir así, no es justo para mi por que ya llore y sufrí suficiente, por que prefiero odiarte en silencio que sentir esa horrible sabor amargo en mi boca por que no eres mío, por que no me amas como me amabas y quizás es mi culpa o quizás no, por que no quiero ni puedo soportar mas la idea de que no puedo tocarte ni sentirte pero alguien mas, a quien no se si amas puede, y lo seguirá haciendo por todo el tiempo que quiera. Es cierto, las palabras no importan mucho a veces, pero cuando los actos van en contra de las palabras y ni siquiera te queda la seguridad de que un “Te amo” es sincero entonces ¿Qué queda? Ya no nos quedaba nada Daniel, ni tiempo, ni recuerdos, ni ganas.

Si alguna vez me vuelves a buscar, lee esto antes de hacerlo, lee con detenimiento cada uno de los párrafos que están aquí, las palabras, las letras. Lee todo e imagínate lo mucho que llore y las horribles ganas de arrancarme la piel para ver si así podían pensar en algo más, no dudes ni por un segundo que te extraño y siempre serás el amor de mi vida, incluso cuando ya no te ame. No escasees en lagrimas cuando intentes ponerte en mis zapatos y pensar en lo dolorosa que es esta carga para mi, piensa en lo mucho que me cuesta irme aun mas lejos de ti, imagina lo complicado que es ignorar a la parte mía que quiere lanzarse al piso y rogarte que me ames, imagina las voces en mi cabeza que no saben que hacer, y si puedes, imagina que me amas como me amabas antes de que yo rompiera tu corazón.

Adios